Colombia no habla de una sola manera y el canal #colombia lo deja claro a los dos minutos. En la misma pantalla aparece el “parce” de Antioquia, el “ala” costeño y el tono más neutro de la sabana bogotana, y basta con leer un rato para ir colocando a cada quien en su región sin que nadie lo haya dicho. Esa mezcla, que en persona costaría reunir en un mismo sitio, aquí ocurre sola.
Un país en una ventana
La sala ha llegado a tener más de 550 personas conectadas al mismo tiempo, cifra que la coloca entre las tres más numerosas de la red en castellano. Se llena sobre todo de noche, cuando la gente ya está en casa, y baja el ritmo a media mañana sin llegar a vaciarse.
De qué se habla depende de la hora. Al principio de la tarde predomina lo ligero: música, planes, quejas del día. Más tarde entran las conversaciones largas, las de contar cosas que no se cuentan en la oficina. Y siempre hay un hilo de fútbol de fondo, que en Colombia es tema transversal.
Quien escribe desde fuera
Una parte considerable del canal no está en Colombia. Hay colombianos en España, en Estados Unidos, en Chile o en Ecuador que entran justamente para leer su propio acento después de una jornada entera hablando de otra forma. Para ellos la sala funciona como un rato de casa, y suelen ser los que más constancia tienen: aparecen a la misma hora, saludan a los mismos apodos.
Junto a #colombia se abre también #latinoamerica, con más de 400 personas de tope, por si apetece salir del país y hablar con el resto de la región. El tercer canal, #latinchat, existe pero apenas ha juntado 6 personas a la vez: está ahí por su nombre histórico, no por su movimiento.
Sobre el nombre “Latinchat”
Conviene ser claro: ForoChat no es el Latinchat que muchos usaron hace veinte años, ni tiene nada que ver con aquella empresa. El nombre se sigue buscando porque marcó a una generación, y esta página existe para quien llega por ahí y quiere lo mismo que buscaba entonces: entrar a una sala en español sin dar datos y encontrarse a alguien con quien hablar.
Entrar cuesta lo que tardes en pensar un apodo. No pide correo ni contraseña, no manda confirmaciones y no te obliga a rellenar un perfil antes de escribir la primera frase.