En Costa Rica al restaurante de barrio se le dice soda, y media gracia de una soda es que quien atiende se acuerda de ti y de lo que sueles pedir. El canal #costa_rica se parece bastante más a eso que a un chat de estadio. Su mejor marca son veinte personas conectadas al mismo tiempo, y lo contamos sin rodeos porque es precisamente el argumento: a esa escala el nick pesa, las conversaciones tienen memoria y nadie escribe al vacío.
Veinte maes, ninguna multitud
Aquí no vas a perderte entre doscientos mensajes por minuto. Si cuentas que mañana tienes un examen o una entrevista, lo normal es que alguien te lo pregunte cuando regreses. Esa continuidad, imposible en los chats enormes, en el tico es la rutina. La contrapartida es evidente y no la vamos a maquillar: habrá ratos con poca gente. Para esos ratos existe la puerta de al lado.
La puerta de al lado da al continente
La misma conexión que te mete en la sala tica te deja dentro de #latinoamerica, que ha llegado a reunir a más de 400 personas simultáneas, y de #latinchat, heredero del nombre de uno de los chats web latinos con más fama en los 2000, hoy convertido en una salita de apenas seis personas. El resultado es un doble ritmo cómodo: charla pausada entre ticos por un lado, corriente continental por el otro, y tú saltando entre ambas según el ánimo.
Pura vida por escrito
El vocabulario delata al canal: mae va y viene, tuanis aparece cuando algo sale bien y pura vida sirve de saludo, de despedida y de diagnóstico general. Los temas también son de casa: la Sele y sus sufrimientos, el aguacero de la tarde, el gallo pinto defendido con uñas y dientes frente a cualquier imitación, y la vida de los ticos que escriben desde fuera. Si algo de eso te suena, ya llevas media conversación hecha.
Para entrar basta con elegir un nombre e indicar tu edad. Y si un día el canal tico anda callado, la sala general de Latinchat y el directorio por países quedan a un clic, con otras mesas servidas.