Más de mil personas. Ese es el máximo que ha registrado el canal #mexico, y no hay otro canal en castellano dentro de esta red que se le acerque: el segundo, #españa, se queda por encima de 650. Cuando una sala llega a ese tamaño deja de comportarse como una conversación y pasa a ser algo más parecido a una plaza: se leen tres o cuatro hilos a la vez, la gente se responde por nombre para no perderse y siempre hay alguien acabando de llegar.
Lo que cambia cuando hay mil personas
En una sala pequeña el silencio pesa; aquí el problema es el contrario. Aprender a moverse consiste en fijarse en dos o tres apodos y seguirles el hilo, o lanzar una pregunta concreta que enganche a alguien. Quien viene de chats de veinte personas suele tardar un rato en cogerle el ritmo, y luego ya no quiere otra cosa.
El público se reparte por todo el país: hay quien escribe desde Ciudad de México, pero también desde Monterrey, Guadalajara, Puebla o Tijuana, y esa mezcla se nota en el vocabulario y en las bromas. Los temas van de lo cotidiano —el tráfico, el trabajo, el futbol— a las conversaciones largas que salen a partir de cierta hora.
Dos salas mexicanas, no una
Al pulsar entrar se abren #mexico y también #mexico_vip. La segunda es bastante más pequeña, con más de 250 personas de tope, y funciona como el bar de siempre frente a la discoteca: menos ruido, más caras conocidas, conversaciones que continúan de un día para otro. Merece la pena asomarse a las dos y quedarse donde te encuentres mejor.
El tercer canal que se abre, #latinchat, es casi un guiño histórico: existe de verdad en la red, pero apenas ha reunido seis personas a la vez. Está ahí porque su nombre sigue teniendo tirón, no porque tenga movimiento.
Del buscador a la sala
Mucha gente llega aquí después de teclear “latinchat mexico” buscando aquel chat web que usaba hace años. La respuesta honesta es que este sitio no es aquel: ForoChat es un servicio distinto, sin relación con esa marca. Lo que sí conserva es el formato que la gente echa de menos —salas abiertas, apodo en lugar de perfil, cero registro— y, sobre todo, gente dentro ahora mismo.
Para entrar basta con escribir un apodo libre y confirmar la edad. Sin correo, sin contraseña que recordar, sin aplicación que descargar. Funciona igual en el móvil que en el ordenador, y si cierras la pestaña por error puedes volver con el mismo nombre y seguir donde lo dejaste.