Buscar en internet cuando no había un solo nombre para hacerlo
Hoy «buscar» y un solo buscador son casi la misma palabra. En los noventa no era así. La web se rastreaba con varios motores a la vez, cada uno con su fama y sus manías, y Lycos era de los que sonaban en todas las listas. Salió de un proyecto de investigación de la Universidad Carnegie Mellon y creció hasta convertirse en uno de los sitios más visitados del planeta durante los años de la fiebre puntocom.
Un buscador de entonces no era solo una caja de texto: era un portal entero, con correo, noticias, alojamiento de páginas personales y, cómo no, salas de chat. Entrabas a buscar algo y te quedabas media hora en cualquiera de esas secciones.
La fusión con Terra
El giro que ata a Lycos con el internet en español ocurrió en el año 2000. Terra Networks, el portal de Telefónica, compró Lycos y el conjunto pasó a llamarse Terra Lycos. Fue una de las operaciones más comentadas de la burbuja, del tamaño de las que se recuerdan con fecha. Aquella jugada juntó a un buscador estadounidense con la mayor apuesta española de internet, justo antes de que la burbuja reventara y las cuentas dejaran de cuadrar.
Para el visitante de a pie, el resultado fue que dos nombres que sonaban por separado empezaron a aparecer juntos. La parte española de esa historia —el ascenso y la caída del portal, el chat que se llenaba cada tarde— está contada en la sala estilo Terra, que es la pareja natural de esta página.
Y hoy, la sala
Enganchada al canal de amor y al general, esta sala es lo que queda cuando alguien teclea «Lycos» buscando no un motor de búsqueda sino aquel tipo de chat de portal. Dentro hay gente hablando en español en tiempo real, sin foto de perfil ni cuenta que crear: se elige un apodo y se entra a leer de qué va la conversación.
Si te tira más el chat de texto en canales que fue contemporáneo de todo esto, tienes la sala de IRC hispano; y si prefieres organizarte por lugar, el chat de España.