Ya decidiste chatear, falta saber dónde
Hay búsquedas que llevan la respuesta a medias en la propia pregunta. Quien escribe «quiero chat» no está dudando si chatear o no: eso ya está decidido. Lo que falta es el paso siguiente, el de elegir sala, y ese paso es justo el que resuelve esta página.
No existe un chat que se llame así ni conviene fingir que sí. Lo que hay es un sitio con salas organizadas de tres formas distintas, y entender esas tres formas ahorra minutos de probar entradas al azar hasta dar con gente con la que apetezca hablar.
Tres formas de elegir: país, ciudad o tema
La primera forma es por país: sirve cuando lo que se busca es gente que comparta acento, horario y referencias, sin más filtro que la nacionalidad. La segunda es por ciudad, más concreta todavía, pensada para quien quiere hablar con alguien de su misma zona o de una zona que conoce.
La tercera forma es por tema: se deja de lado el origen de quien escribe y se entra por lo que se quiere hablar, ya sea ocio, amistad o cualquier otro asunto que reúna a gente con ese interés en común. Ninguna de las tres es mejor en general; cada una responde a una pregunta distinta que trae a la persona hasta aquí.
Gente de tu zona o gente de un tema, no las dos cosas
Elegir entre país o ciudad y elegir por tema no es lo mismo, aunque a veces se mezclen sin darse cuenta. Si lo que importa es de dónde es la otra persona, país o ciudad son la vía correcta; si lo que importa es de qué se habla, la vía es el tema, venga la gente de donde venga.
Mezclar los dos criterios en la cabeza suele ser lo que hace que alguien entre a una sala y salga a los dos minutos sin haber hablado con nadie. Conviene decidir primero cuál de las dos preguntas pesa más en ese momento concreto, y entrar directamente a la sala que responde a esa.
Si prefieres no elegir todavía
Hay quien llega con la intención clara pero sin ninguna preferencia de país, ciudad o tema, y solo quiere entrar a hablar ya. Para ese caso existen salas generales, pensadas justamente para no obligar a decidir de entrada: se entra, se ve quién hay y se sigue el hilo que ya esté en marcha, como se explica en el chat online.
Si lo que se busca es más bien gente nueva con la que coincidir con cierta frecuencia, ese es otro punto de partida distinto, y está resuelto en el chat para conocer gente. También existe la opción de entrar sin más plan que ver el ambiente, que es de lo que trata chateamos.
Quién anda por aquí y qué evitar el primer día
En la sala de amistad, la más grande de todas, hay un pico medido de 1.113 personas conectadas a la vez en el último recuento. Al ser una sala general, la conversación va cambiando según quién esté conectado en cada momento, sin un tema fijo de fondo.
Se entra con un nick, sin correo ni contraseña, tal y como se detalla en el chat sin registro, y funciona igual desde el móvil que desde el ordenador. Se habla de todo un poco, según la sala elegida, y hay un aviso que conviene tener presente desde el primer minuto: con alguien recién conocido no se comparten el teléfono, la dirección ni ningún dato relacionado con el dinero.