Un nombre viejo, una sala nueva y sin dueño
Hace años que la empresa detrás de Terra cerró el portal. Esta sala no depende de ella ni guarda ningún vínculo con quien la administraba: los apodos y los contactos de aquella comunidad no se trasladaron aquí, y no hay manera de recuperarlos desde esta página.
Lo que trae tráfico a este nombre no es la nostalgia por la empresa, sino la costumbre de escribirlo para encontrar gente de Venezuela con quien hablar, tal como se hacía en el portal de entonces. Esta sala cubre justo eso, sin cuenta que crear ni nada que pagar.
Por qué el país entero y no un estado
Dentro de España, aquel portal repartía sus salas por comunidad autónoma. Fuera de España cambiaba de criterio: agrupaba por país, sin bajar al detalle de ciudad ni de estado. Esta sala hereda ese criterio para Venezuela, así que da igual desde qué parte del territorio se escriba: todo el mundo comparte el mismo canal.
Quien busque, en cambio, la comunidad amplia del portal sin el recorte de país puede ir al chat Terra.
Dos lugares, un mismo nombre
Existe también una localidad llamada Venezuela, en Ciego de Ávila, que no tiene relación con el país sudamericano más allá del nombre compartido. El sitio tiene una ficha aparte para esa localidad —chat de Venezuela—, así que conviene no confundir las dos páginas: una cubre el país entero y la otra, una localidad distinta que se llama igual.
El canal #venezuela y su respaldo en #amistad
La actividad se reparte entre #venezuela, el canal propio de la sala, y #amistad, el canal general, que registró un pico medido de 1.113 personas conectadas a la vez en el último recuento. Cuando #venezuela tiene poca gente, #amistad suele tener movimiento de sobra.
Nada obliga a quedarse en uno solo: es habitual saltar de un canal a otro según la hora del día y con quién apetezca hablar en ese momento.
Entrar no exige nada más que un alias
No hace falta correo, contraseña ni ninguna aplicación instalada: se escribe un alias en el cuadro de entrada y ya se está dentro, desde el celular o desde la computadora. Ese alias puede cambiarse cuantas veces se quiera sin perder el hilo de lo que se estaba hablando.
El movimiento sube por la tarde y por la noche, cuando la gente sale del trabajo. Los temas van de la charla sin más a conocer gente nueva del país, y como en cualquier sala abierta, lo sensato es guardarse el número de teléfono, la dirección y el resto de datos personales, aunque la conversación lleve ya un buen rato.