Un nutricionista revisa tu carrito y señala los ultraprocesados
Por Equipo de ForoChat
2 de octubre de 2026 · Internacional · Cocina y gastronomía
Un nutricionista analiza la compra del supermercado y advierte sobre la presencia de alimentos ultraprocesados y sus riesgos
Los productos que llaman la atención
Al abrir la cesta del supermercado, el nutricionista encuentra una combinación típica: paquetes de galletas rellenas, bebidas azucaradas, embutidos envasados y salsas listas para usar. Cada uno de esos ítems pertenece a la categoría de alimentos ultraprocesados, es decir, productos que han pasado por varias etapas industriales y contienen aditivos como colorantes, potenciadores de sabor y conservantes. En la mayoría de los carritos, estos productos representan entre el 30 % y el 40 % del total de artículos, según estudios de consumo reciente.
El profesional destaca que, aunque son convenientes y a menudo más baratos, su alto contenido de azúcares añadidos, grasas saturadas y sodio supera las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Por ejemplo, una lata de refresco aporta alrededor de 35 g de azúcar, lo que supera la ingesta diaria sugerida para adultos.
Por qué los ultraprocesados son problemáticos
Los alimentos ultraprocesados alteran la regulación del apetito porque su composición favorece una rápida absorción de calorías y una menor saciedad. Esto se traduce en un mayor riesgo de sobrepeso y enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes tipo 2. Además, los aditivos pueden afectar la microbiota intestinal, aunque la evidencia aún está en desarrollo.
El nutricionista también señala que la etiqueta nutricional suele ser confusa: los valores de “grasas totales” pueden incluir grasas trans ocultas bajo nombres como “aceite parcialmente hidrogenado”. La lectura cuidadosa de la lista de ingredientes es la mejor herramienta para identificar estos componentes.
Cambios simples para mejorar la compra
Una estrategia práctica consiste en priorizar alimentos con la menor cantidad de ingredientes, preferiblemente menos de diez y sin nombres que suenen a química. Cambiar las bebidas azucaradas por agua o infusiones sin azúcar reduce significativamente la carga de glucosa diaria. Sustituir los embutidos por legumbres, frutos secos o carnes frescas permite controlar la ingesta de sodio y grasas saturadas.
Otra recomendación es aprovechar la sección de frutas y verduras frescas. Comprar productos de temporada suele ser más económico y garantiza mayor contenido de vitaminas y fibra. Si se necesita un producto rápido, optar por versiones mínimamente procesadas, como yogur natural sin endulzar, permite añadir fruta fresca y evitar azúcares ocultos.
Al final, el nutricionista recuerda que la clave está en el equilibrio: no es necesario eliminar por completo los alimentos ultraprocesados, pero sí reducir su frecuencia y combinar la compra con opciones más naturales.
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