La jubilación ya no llega a los 65
Merece la pena tener el calendario claro, porque es el asunto que ordena esta década entera. En España, tras la reforma de 2011 y su aplicación escalonada, en 2026 la edad ordinaria de jubilación son 66 años y 10 meses; solo quien acredite 38 años y 3 meses cotizados puede retirarse a los 65. En 2027 el tope llega a su destino final: 67 años, o 65 con 38 años y 6 meses cotizados. Es decir, quien hoy tiene 63 o 64 no está a punto de jubilarse: le quedan todavía un par de años largos, y esa espera —con el cuerpo cansado y la cabeza ya en otra parte— es una conversación habitual en la sala.
En Latinoamérica el reloj va por otro sitio: en Argentina se jubila a los 65 los hombres y a los 60 las mujeres, en México a los 65, en Colombia a los 62 y 57. Por eso en esta franja se cruza gente que lleva cinco años jubilada con gente a la que aún le quedan tres.
Quién está al otro lado
El primer día sin despertador desconcierta más de lo que se cuenta. Cuarenta años levantándose a la misma hora y, de golpe, nadie te espera en ningún sitio. El trabajo no solo daba dinero: daba conversación diaria, gente con la que quejarse y una rutina. Hay quien reconstruye eso en quince días y quien tarda un año.
Así que al otro lado hay gente recién jubilada aprendiendo a llenar un día que ya no organiza nadie. Hay abuelos y abuelas que sostienen media conciliación familiar del país y que a las ocho de la tarde, cuando los nietos se van, se quedan con la casa demasiado callada. Hay quien ha enviudado y no lo dice en la comida familiar, pero sí lo dice aquí. Y hay quien tiene una salud de hierro, un huerto, una bici y ganas de charla.
De qué se habla
- Viajes fuera de temporada: los del Imserso, que van de octubre a junio, y la primera vez que uno se va de vacaciones sin contar los días de asuntos propios.
- Nietos: las tardes que llenan y el cansancio que dejan, con un cariño que no da ninguna otra cosa.
- Papeleo y pensión: la vida laboral, los años cotizados, el complemento de mínimos, lo que dice la Seguridad Social y lo que uno entiende.
- Salud: revisiones, analíticas, el médico que cambia la pastilla cada seis meses. Se comenta, no se diagnostica.
- Las ausencias: a esta edad empiezan a faltar amigos, y a veces falta la pareja. Aquí se puede nombrar sin que nadie cambie de tema.
Las amistades que salen de aquí
Duran. Gente que lleva años saludándose todas las mañanas con el mismo apodo, que pregunta por la operación de cadera del otro y que nota la falta cuando alguien no aparece en unos días. No hace falta cuadrar agendas, ni coger el abrigo, ni que el cuerpo acompañe: se abre el chat cuando apetece y hay alguien al otro lado.
Empezar sin prisa
Preséntate como te salga: el nombre que quieras usar, la ciudad y a partir de ahí surge solo. Nadie corre aquí, y no hace falta escribir rápido ni entender las abreviaturas de nadie. Pásate unos cuantos días seguidos y verás cómo enseguida hay quien te espera.
Si prefieres una sala sin tope de edad por arriba, tienes al lado el chat más de 60. Si te ves todavía en la década anterior, entra al chat de 50 a 60. Y el chat por edades tiene el listado entero de franjas.