Acá se charla como en la vereda: sin apuro, con memoria y con humor. Un rato se habla del precio de las cosas, otro rato de los nietos que crecen demasiado rápido, y de golpe alguien nombra un tango o un programa de radio de hace décadas y media sala se suma con recuerdos propios. Los que están del otro lado son argentinos de 60 para arriba: jubilados y no tanto, viudos, casados de toda la vida, gente que se quedó con tiempo libre y prefiere gastarlo conversando antes que mirando el techo.
Contra el prejuicio de que el chat es cosa de jóvenes, esta franja es de las más activas: el canal de más de 60 ha llegado a reunir a más de 350 personas conectadas a la vez, lo que lo convierte en una de las salas de edad más concurridas de toda la casa. Tiene lógica, si se piensa: es la generación con más historias para contar y más horas para contarlas.
El doble guion bajo tiene su historia
Un detalle para curiosos: por herencia del IRC, el canal se llama literalmente mas__de60, con dos guiones bajos seguidos en lugar de uno. Nadie lo corrigió en su momento y así quedó bautizado. Hoy es casi una seña de identidad, aunque en la práctica no cambia nada: al entrar a esta sala el sistema te conecta al canal correcto sin que tengas que escribir su nombre.
Compañía para todos los días
Muchos de los habituales entran a diario, casi como quien pasa por el café del barrio. Después de cierta edad los días pueden hacerse largos —los hijos lejos, la casa silenciosa— y tener un lugar donde siempre hay alguien despierto cambia el ánimo. No se trata solo de matar el tiempo: entre los apodos conocidos se pregunta por el que faltó ayer, se festeja el cumpleaños del otro y se acompaña en los momentos difíciles. Es compañía de verdad, aunque llegue por pantalla.
Puente con los de 50
Junto con el canal de +60 se abren también el argentino y el de más de 50, que llegó a más de 220 personas juntas. Ese cruce le hace bien a la sala: los de 55 que se sienten grandes para otras salas encuentran acá su lugar, y los de 70 disfrutan de una conversación con algo más de mezcla. Quien quiera la franja pura tiene el chat de más de 60 general o el de 60 a 70; quien se quede corto de edad, la sala de más de 50.
Para empezar, solo un apodo
Nada de registros, correos ni contraseñas que anotar en un papelito: elegís un apodo, ponés tu edad y entrás, desde la computadora o el teléfono. Si al llegar contás de qué provincia sos y saludás por el nombre a quien esté hablando, en dos tardes ya sos uno más de la mesa.