El canal #españa tiene un compás que ninguna otra sala en castellano comparte: cuando la península apaga la luz, en América acaban de merendar. La madrugada española coincide con la tarde de México o Colombia, y eso hace que la conversación no se apague del todo a ninguna hora. Quien trasnocha en Sevilla se encuentra charlando con alguien que sale de trabajar en Guadalajara; quien madruga en Valencia saluda a los últimos noctámbulos de Buenos Aires.
La madrugada española es la tarde americana
Esa asimetría de husos define el carácter de la sala. Por la tarde y primera hora de la noche domina el ritmo local: gente de Madrid, Barcelona, Andalucía o Galicia hablando de lo suyo, del trabajo, de la liga, de series. A partir de cierta hora la mezcla cambia sola, sin que nadie la organice: entran más voces americanas y el canal se convierte en un puente. Hay quien entra precisamente por eso, porque a las tres de la mañana en España un chat español normal estaría muerto y este no lo está.
En su mejor momento, #españa ha superado las 650 personas conectadas a la vez, una cifra que lo sitúa entre los canales con más movimiento del IRC en castellano.
De aquel Latinchat a este #españa
Buena parte de quien aterriza en esta página escribió antes “Latinchat” en Google. Tiene lógica: fue uno de los chats web latinos más conocidos de los años 2000, y desde España lo usaba tanto el emigrado que quería hablar con su tierra como el español con amigos o pareja al otro lado del Atlántico. Conviene decirlo claro: esta sala no es aquella empresa ni guarda relación con ella. Lo que ofrece es otra cosa, quizá más valiosa: el mismo tipo de conversación, con gente real, funcionando hoy.
Tres canales con una sola entrada
Al elegir apodo y pulsar entrar te conectas de golpe a tres sitios. El principal es #españa, donde pasa casi todo. El segundo es #latinoamerica, con su propio pulso regional. El tercero es una curiosidad: el canal #latinchat propiamente dicho existe en la red, aunque apenas ha juntado seis personas a la vez; es más una reliquia con nombre famoso que una sala en uso. Si te mueves cómodo entre pestañas, puedes tener las tres conversaciones abiertas y responder donde haya chispa.
No hace falta correo, contraseña ni verificación. Un apodo que no esté ocupado, tu edad, y ya estás leyendo lo que se dice. Si vienes de aquella época en que el chat se abría en una ventana emergente del navegador, esto te resultará familiar: la tecnología ha cambiado menos de lo que parece, y la gente, nada.