Chueca, el barrio que le puso nombre a todo
Chueca no es una metáfora: es un barrio del distrito Centro de Madrid, con su plaza, su boca de metro en la línea 5 y el Mercado de San Antón como punto de reunión de toda la vida. Entre las calles Fuencarral, Hortaleza, Pelayo y Augusto Figueroa se concentró desde los noventa buena parte de la vida de ambiente de la ciudad, y de ahí salió el nombre que llevan los portales de chat de media España. Esta sala es la versión madrileña de aquello.
Del pregón a la manifestación: el MADO
Cada principio de julio el MADO (Madrid Orgullo) convierte el barrio en un hervidero: pregón desde un balcón de la plaza, conciertos que cortan las calles y una manifestación multitudinaria que baja por el paseo del Prado. En 2017 la ciudad acogió el WorldPride, y esa semana la capital fue el epicentro del ambiente mundial. En la sala, esas fechas son de las que más gente mueven: quién va, con quién y a qué carroza.
Para quién es esta sala
Aquí se junta gente de la capital y de toda la comunidad: quien vive a dos calles de la plaza y quien coge el Cercanías desde Alcalá o Parla. Unos entran a buscar plan de finde, otros a quedar para tomar algo entre semana y otros simplemente a hablar con los de siempre. Si lo tuyo es la comunidad LGTB en sentido amplio —historia, activismo, referentes— tienes la sala LGTB; y para conocer más gente de tu zona está la de Madrid ciudad.
Cómo entrar a Chueca Madrid
No hay formulario ni espera. Pulsas el enlace de entrada, eliges un apodo libre y apareces a la vez en #chueca y en la sala de Madrid, que es donde está hoy la gente de la capital. Puedes probar con un nick y cambiarlo cuando quieras.
Entrar a Chueca Madrid — #chueca junto con la sala de Madrid.
Si buscas el punto de encuentro de todas las comunidades, tienes el hub de Chueca. Y el contacto explícito entre adultos vive en otra puerta, el chat gay +18.
Aquí se viene en paz
Madrid presume de ambiente abierto y en la sala se nota: da igual de qué barrio seas, cómo te definas o si acabas de asomarte por primera vez. Lo que no cabe es la homofobia, la transfobia ni el que viene a molestar; a esa gente se la avisa a los moderadores y punto. El barrio se ganó su fama cuidándose, y la sala hace lo mismo.