Casi nadie acierta cuando se le pregunta qué sala de edad tiene más gente. La respuesta es la de mayores de sesenta: más de 350 personas conectadas a la vez en su máximo, por encima de la de cincuenta (más de 220) y la de cuarenta (más de 200). Quien imagina el chat como cosa de gente joven se lleva una sorpresa al mirar los números.
Un nombre con historia
El canal se llama literalmente mas__de60, con dos guiones bajos seguidos. No es una errata: así se creó en su día y así ha quedado. En IRC los nombres de canal no se cambian a la ligera, porque quien lo tenga guardado dejaría de encontrarlo, y en una sala con este nivel de veteranía eso importa. El detalle acaba siendo una marca de identidad: los habituales lo escriben de memoria.
Por qué está tan lleno
Hay varias razones y ninguna sorprendente. Mucha gente en esa franja tiene tiempo, que es justo lo que un chat de conversación necesita. Bastantes viven solos o lejos de los hijos. Y una parte importante lleva años entrando: son usuarios de los de toda la vida, de cuando esto se hacía con un programa aparte, y mantienen la costumbre.
Eso da una sala con memoria. Se saludan por apodo, preguntan por lo que contaste la semana pasada y se enteran si alguien lleva días sin aparecer.
De qué se habla
De nietos, de viajes, de salud con más humor que queja, de música de los sesenta y setenta, de la vida en los países que dejaron o a los que volvieron. Escriben latinoamericanos de todas partes y españoles, con la diáspora siempre presente. Y a partir de cierta hora, las conversaciones largas de las que uno se acuerda al día siguiente.
Al entrar se abre también #Mas_de_50, así que las dos franjas se mezclan sin problema, y #latinchat, el canal histórico, que apenas ha juntado 6 personas a la vez y está ahí por su nombre.
Sobre ese nombre: aquel Latinchat de los años dos mil fue un servicio distinto, sin relación con ForoChat. Lo que coincide es lo esencial —salas en español, gratis y sin cuenta— y que la gente sigue prefiriendo escribir a hablar.