A Coruña, la ciudad de cristal con un faro de dos mil años
A Coruña ocupa la punta de una pequeña península que se adentra en el Atlántico en el extremo noroeste de España, con 245.711 habitantes repartidos entre el casco histórico, los barrios nuevos y la franja costera que une las playas con el puerto. La ciudad mira al mar en casi todas direcciones, y eso le da un carácter propio que la distingue de cualquier otra capital gallega: la presencia constante del Atlántico —la humedad, el viento, la luz cambiante sobre el agua— impregna la vida cotidiana con una intensidad que los coruñeses dan por normal y que quien llega de fuera tarda un poco en entender.
El símbolo más reconocible de A Coruña es la Torre de Hércules, el faro más antiguo del mundo que todavía funciona. Fue construido por los romanos en el siglo II d.C. —probablemente bajo el mandato del emperador Trajano—, restaurado en su forma exterior en 1791 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2009. La torre no es un museo estático: sigue encendiéndose cada noche para orientar a los barcos que entran y salen del puerto, igual que lleva haciendo casi dos milenios. Subir hasta lo alto para ver la ciudad, el Atlántico abierto y la ría del Burgo a la vez es uno de esos momentos que los coruñeses recomiendan siempre a quienes visitan la ciudad por primera vez, y el chat de A Coruña es el sitio donde pedirles que te cuenten cómo llegar y a qué hora va menos gente.
El otro símbolo visual de la ciudad es la Avenida de la Marina, la fachada portuaria de edificios decimonónicos con galerías acristaladas —los miradores de cristal— que brillan con el sol atlántico de una manera que no se repite en ninguna otra ciudad de España. Esas fachadas le valieron a A Coruña el apodo de «la ciudad de cristal», y la imagen de la Marina reflejada en el agua del puerto es la fotografía que los coruñeses llevan en la cabeza cuando piensan en su ciudad estando lejos.
Las playas urbanas y el surf del Orzán
A Coruña tiene algo que muy pocas capitales españolas pueden presumir: dos playas en pleno centro urbano, accesibles a pie desde cualquier punto del casco histórico. La Playa de Riazor y la Playa del Orzán forman una franja de arena atlántica separada por un pequeño promontorio rocoso que apenas interrumpe la continuidad del paseo marítimo. Las dos juntas tienen algo más de un kilómetro de longitud y están rodeadas de edificios, bares y restaurantes, lo que les da un ambiente de playa de ciudad —animado, accesible, sin necesidad de coger el coche— que es muy poco habitual en el norte de España.
El Orzán, la playa del oeste, tiene el oleaje más potente de las dos porque recibe el Atlántico casi de frente. Eso la convierte en uno de los spots de surf más activos del noroeste peninsular: cuando la swell llega del norte o del noroeste, las olas del Orzán son limpias y consistentes, y los surfistas llevan décadas aprovechándolo. Ver las olas romper contra la playa con el Paseo Marítimo al fondo, en pleno diciembre, es una imagen que resume bien lo que es A Coruña: una ciudad que convive con el Atlántico sin intentar domesticarlo. En el chat de A Coruña los hilos sobre surf, condiciones del mar y spots de la zona son habituales entre quienes practican el deporte y quienes quieren empezar.
Riazor, la playa del este, tiene un oleaje algo más suave y un ambiente más familiar. Es la playa del Deportivo de La Coruña —el estadio de Riazor linda literalmente con la arena— y en los días de partido la conexión entre el campo y la playa es parte del paisaje característico de la ciudad.
El Depor, Inditex y la identidad coruñesa
El Deportivo de La Coruña —el Depor, para cualquier persona de la ciudad— es el club de fútbol que más ha marcado la identidad colectiva de A Coruña en las últimas décadas. El equipo tuvo su época dorada a finales de los años noventa y principios de los dos mil, cuando compitió en la Champions League con una plantilla que incluía a jugadores como Fran, Makaay, Valerón y Djalminha. La eliminación al Real Madrid en las semifinales de la UEFA Champions League de la temporada 2003-2004 —dos victorias del Depor contra el favorito más claro del torneo— es el momento más recordado de esa etapa y sigue siendo motivo de orgullo local dos décadas después. En el chat de A Coruña, los días de partido el ambiente cambia: análisis, expectativas, comentarios en tiempo real y, dependiendo del resultado, festejo o resignación con acento gallego.
A Coruña tiene también una conexión con la moda y el textil que pocas ciudades españolas pueden igualar. Amancio Ortega fundó aquí la primera tienda de Zara en 1975, y desde A Coruña —y la vecina Arteixo, donde está la sede central— construyó el grupo Inditex, hoy el mayor grupo de moda del mundo, con marcas como Zara, Massimo Dutti, Pull&Bear, Bershka y Zara Home. La historia de Inditex es parte del orgullo local y también parte de la economía de la ciudad: miles de familias coruñesas han trabajado o trabajan en la empresa, y el nombre de Ortega aparece con frecuencia en las conversaciones del chat cuando se habla de industria, trabajo o de lo que ha cambiado la ciudad en cincuenta años.
La poeta Rosalía de Castro —la figura más importante de la literatura gallega y símbolo del Rexurdimento, el renacimiento cultural gallego del siglo XIX— está ligada a A Coruña aunque naciera en Santiago de Compostela. Vivió temporadas en la ciudad, y su legado forma parte del imaginario cultural gallego que los coruñeses sienten como propio.
La gastronomía del Atlántico y los percebes de la Costa da Morte
La cocina de A Coruña es la cocina gallega con el Atlántico en primer plano. Los percebes son el marisco más preciado y más característico de la zona: se arrancan de las rocas de la Costa da Morte —la costa acantilada al oeste de A Coruña, famosa por sus naufragios y su paisaje salvaje— con una destreza que requiere conocer el mar, las mareas y los tiempos de la swell. Son caros porque son difíciles de conseguir y porque no se pueden criar en piscifactoría; su sabor a mar puro, cocidos solo con agua de mar y sal, no tiene equivalente en ningún otro marisco del mundo. En el chat de A Coruña, quien pregunta dónde comer percebes buenos a precio razonable siempre recibe varias respuestas.
El pulpo á feira —con aceite de oliva virgen, sal gruesa y pimentón dulce o picante sobre una tabla de madera— es el plato festivo de toda Galicia y aparece en las fiestas, en los mercados y en los restaurantes de A Coruña con la misma naturalidad que en cualquier otro punto de la región. La empanada gallega de atún, de xouba o de bacalao con pasas; los mejillones al vapor o a la marinera; la nécora y el buey de mar; el caldo gallego con grelos, patatas y unto; el lacón con grelos en invierno: son los platos que los coruñeses comen en casa y en los restaurantes del Casco Vello sin necesidad de ocasión especial.
El Carnaval de A Coruña es una de las fiestas más participativas del año: disfraces, comparsas, humor local y una implicación colectiva que convierte las calles del centro en un escenario durante días. En el chat de A Coruña, en las semanas previas al Carnaval, los planes de disfraz y las recomendaciones de fiestas y verbenas se acumulan en la sala con una energía que solo la proximidad de las fiestas puede explicar.