La Ciudad Eterna
Roma tiene más historia por metro cuadrado que cualquier otra ciudad de la Tierra: en el centro histórico —Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO— cada excavación del metro o de las obras de agua encuentra ruinas del Imperio Romano. El Foro Romano, la Via Sacra, el Coliseo, los Foros Imperiales de Julio César, Augusto, Trajano y Nerva forman un conjunto arqueológico de dimensiones que ninguna ciudad griega, persa o china puede igualar en densidad y estado de conservación.
Pero Roma no es solo un museo al aire libre. Con 2,8 millones de habitantes, la capital italiana es una ciudad viviente donde los romanos comen la mejor pasta del mundo, pasan las tardes en la piazza a discutir de política, fútbol y las últimas noticias con un ritmo de vida que los milaneses llaman con desdén «dolce far niente» (el dulce no hacer nada) y que los romanos defienden como la sabiduría de quien sabe que la prisa no construyó el Panteón.
La comunidad hispanohablante
Roma tiene una de las comunidades hispanohablantes más grandes de Italia. Más de 100.000 latinoamericanos —fundamentalmente peruanos, ecuatorianos, colombianos, bolivianos, dominicanos y argentinos— viven en Roma como resultado de las migraciones de los años noventa y dos mil, cuando Italia se convirtió en el principal destino europeo de la emigración latinoamericana por la facilidad del idioma y el reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidado que ofrecía el envejecimiento de la población italiana.
Los barrios donde la presencia latinoamericana es más visible: el Pigneto (históricamente el barrio de la clase obrera romana, hoy popular entre artistas y migrantes), Esquilino (el barrio multicultural junto a la Stazione Termini con sus negocios de todo el mundo), y las colonias de Torres Novele y Trastevere donde muchos latinoamericanos trabajan como cuidadores y en restaurantes. La comunidad ecuatoriana en Roma tiene su misa dominical en español en iglesias específicas.
El trabajo de cuidado de ancianos —la «badante», el trabajo de cuidar en el hogar a personas mayores— fue durante dos décadas el principal nicho laboral de las mujeres latinoamericanas en Roma. Ese trabajo, esencial para la supervivencia de miles de familias italianas con ancianos dependientes, generó vínculos intensos entre familias italianas y trabajadoras latinoamericanas que en muchos casos se convirtieron en relaciones de confianza y afecto de larga duración.
La gastronomía romana
La cocina romana es la más antigua y menos moderna de Italia: los cucina romana tradicional —que los romanos defienden contra cualquier innovación con el mismo ardor con que se defiende una muralla milenaria— usa ingredientes del Lazio y recetas que no cambian desde el siglo XIX. La cacio e pepe (pasta con queso pecorino y pimienta negra, sin nada más), la carbonara (pasta con guanciale curado, huevo, pecorino y pimienta, sin nata nunca), la amatriciana (con guanciale y tomate), la coda alla vaccinara (rabo de buey en salsa de tomate y especias) y los supplì (bolas de arroz fritas con mozzarella y ragù) son los platos que los romanos comen sin cansarse.
La pizza romana —de base fina y crujiente, horneada a alta temperatura, servida en el plato sin el corte americano— es tan diferente de la pizza napolitana (gruesa, blanda, borde pronunciado) como para que los romanos y napolitanos discutan sobre cuál es «la verdadera pizza» con la intensidad de una disputa teológica.
Los vinos del Castelli Romani —Frascati, Marino, Velletri— se toman en los osterie del Trastevere con los supplì de aperitivo y con la naturalidad de quien bebe vino de la región como los catalanes beben cava.
El Vaticano y la Roma eclesiástica
La Ciudad del Vaticano —el Estado independiente de 0,44 km² dentro de Roma— tiene en la Plaza de San Pedro, la Basílica di San Pietro y los Museos Vaticanos (con la Capilla Sixtina de Miguel Ángel) los monumentos más visitados del mundo católico. Para la comunidad hispana en Roma —mayoritariamente católica— la presencia del Vaticano es parte del paisaje cotidiano: los latinoamericanos que trabajan cerca del Gianicolo o de Trastevere tienen el cúpula de San Pietro en el horizonte desde sus ventanas.
Consejos para chatear
El chat de Roma mezcla hispanohablantes residentes en Italia —trabajadores, estudiantes, parejas de italianos— con italianos que hablan español y con turistas hispanohablantes de paso. La sala es útil para consultas prácticas sobre trámites de residencia, trabajo, barrios y vida cotidiana en Roma. El italiano es la lengua de la ciudad y aprender las frases básicas es siempre bien valorado por los romanos. No compartas datos personales con desconocidos.