Cholula: donde la iglesia se posa sobre la pirámide más grande del mundo
Cholula no se anuncia con rascacielos ni con avenidas inmensas. Su postal más famosa es, más bien, la más extraña de México: una iglesia barroca del siglo XVI —la de Nuestra Señora de los Remedios— plantada sobre una pirámide prehispánica que resulta ser la más grande del mundo por volumen. Los españoles que llegaron en el siglo XVI encontraron aquí uno de los centros religiosos más importantes de Mesoamérica y, como en tantos otros puntos de la colonia, levantaron un templo cristiano encima del indígena para borrar la memoria sagrada del lugar. El resultado, casi cinco siglos después, es una de las imágenes más reproducidas de México: cúpulas barrocas sobre una mole de tierra y adobe, y al fondo, los días claros, el cono perfecto del Popocatépetl echando su penacho de vapor.
La Gran Pirámide de Cholula —Tlachihualtepetl, “montaña hecha a mano” en náhuatl— fue construida y ampliada por distintas culturas a lo largo de más de mil años, desde el siglo III a.C. hasta el período Clásico tardío. Por fuera parece un cerro con vegetación, lo que despistó a los propios conquistadores. Por dentro hay ocho kilómetros de túneles que los arqueólogos fueron abriendo durante el siglo XX y que hoy se pueden recorrer; la zona arqueológica al pie alberga el Museo Regional de Cholula, con piezas de las sucesivas etapas constructivas.
La otra leyenda de Cholula —que tiene 365 iglesias, una por cada día del año— es en parte mito y en parte elocuente: en realidad el municipio cuenta con unas setenta, pero la concentración de templos coloniales en tan poco espacio sí refleja la intensidad con que la Iglesia buscó suplantar el denso universo religioso prehispánico que había aquí. Pasear por los barrios de San Andrés y San Pedro es topar a cada vuelta con una fachada churrigueresca, una capilla abierta o un atrio con frescos.
La UDLAP y la vida universitaria que lo cambia todo
La Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) convierte a Cholula en una ciudad universitaria de verdad. Su campus, moderno y bien equipado, atrae cada año a estudiantes de todo México y del extranjero, lo que le da a la ciudad un ritmo muy distinto al de otras urbes de tamaño similar. Hay eventos culturales, ciclos de cine, conferencias en inglés y español, y una comunidad internacional visible en cafeterías y parques.
Esa energía estudiantil derrama en la zona de bares y restaurantes que rodea el centro de San Andrés Cholula, una de las más activas de la región Puebla. Las calles en torno a la plaza y el mercado se animan los fines de semana con gente de Puebla capital —a solo diez kilómetros por la autopista— que viene a comer y a salir de noche. Los perfiles en el chat de Cholula reflejan exactamente esa mezcla: estudiantes de la UDLAP buscando plan, vecinos de toda la vida hablando de la zona, y gente de Puebla que pregunta dónde está lo bueno.
Gastronomía poblana: mole, chiles en nogada y cemitas
Cholula vive en la órbita gastronómica de Puebla, que es decir una de las cocinas más elaboradas de México. El mole poblano —con su mezcla de chiles, especias, chocolate y hasta una veintena de ingredientes— es el plato emblema de la región. Los chiles en nogada, disponibles en agosto y septiembre con el calendario de la temporada de nogal y granada, son el plato patriótico por excelencia: chile poblano relleno de picadillo de carne y frutas, cubierto de salsa de nuez y granadas, en los colores de la bandera.
Las cemitas poblanas son el sándwich de la ciudad: pan de cemita con ajonjolí, milanesa empanizada, aguacate, quesillo, chipotle y pápalo. Las memelas y los tlayudas completan el repertorio de antojitos locales. En el mercado de San Pedro Cholula se encuentran sin mucho esfuerzo. La pregunta de dónde están las mejores cemitas o el mejor mole aparece en el chat con frecuencia; aquí cada quien tiene su spot y lo defiende con convicción.
El Popocatépetl desde Cholula: la mejor vista de un volcán activo
Cholula tiene la suerte geográfica de estar en uno de los ángulos más limpios para ver el Popocatépetl. El volcán activo, a poco más de setenta kilómetros en línea recta, aparece en el horizonte los días claros con su cono nevado y su columna de vapor. Desde lo alto de la zona arqueológica, con la Iglesia de los Remedios en primer plano y el Popo al fondo, la vista es de las más fotografiadas del país y lo es por razón suficiente.
El Popocatépetl, con sus 5.393 metros, es el segundo volcán más alto de México y uno de los más activos del mundo. Su actividad se monitorea de cerca; los días de mayor actividad fumárica los vecinos de Cholula lo notan a simple vista. La convivencia con el volcán es parte del paisaje cultural y cotidiano de toda la región, y en el chat aparece periódicamente como tema cuando hay un episodio notable: “¿vieron el Popo esta mañana?” es un mensaje habitual.