Ciudad colonial en los Altos de Chiapas
Comitán es una de las ciudades coloniales mejor conservadas del sur de México: su centro histórico, declarado Zona de Monumentos Históricos, concentra iglesias de los siglos XVII y XVIII —Santo Domingo, San Sebastián, San José—, el parque central con sus arcos de cantera y las casonas de fachadas encaladas con balcones de madera y hierro forjado. La ciudad fue fundada en 1527 por Diego de Mazariegos, el mismo conquistador que fundó San Cristóbal, pero tiene una personalidad propia: más tranquila, más comercial y con una identidad más ligada al intercambio con Guatemala que a la del turismo de selva y montaña.
La arquitectura de Comitán tiene esa mezcla chiapaneca de influencia colonial española y elementos tojolabal: los bordados de las artesanas indígenas llenan los mercados del centro, los tejidos y las figuras de barro negro comparten espacio con los tianguis de ropa y electrónicos que llegan de la frontera. La plaza central —el parque Dr. Belisario Domínguez, en honor al senador comiteco asesinado por Victoriano Huerta— es el corazón social de la ciudad.
Las lagunas de Montebello
A treinta kilómetros al sureste de Comitán se encuentra el Parque Nacional Lagos de Montebello, el único parque nacional de Chiapas con 59 lagunas de colores —desde el turquesa intenso hasta el verde esmeralda y el azul marino— creadas por la disolución de las rocas calizas del karst. Las lagunas de Montebello son el principal destino turístico del sureste chiapaneco: los fines de semana, las familias comitecas hacen el recorrido en taxis colectivos, comen pozol y tamales junto al agua y nadan en las lagunas de acceso abierto.
La frontera con Guatemala está al fondo del parque: el río Usumacinta marca la línea entre los dos países y el municipio fronterizo de La Trinitaria conecta Comitán con el Petén guatemalteco. Ese intercambio comercial y familiar con Guatemala —productos guatemaltecos en los mercados de Comitán, comitecos con parientes en Huehuetenango— es una constante en la vida de la ciudad.
El posh y la gastronomía comiteca
El posh es el aguardiente de caña de los Altos de Chiapas, la bebida ritual de las comunidades tzotziles y tojolabales que también se bebe en las fiestas comitecas. Pero Comitán tiene su propia bebida emblemática: el comiteco, un mezcal elaborado con la raíz del agave guatemalteco que se producía en la región antes de la Revolución y que en los últimos años han recuperado pequeños productores artesanales. El pozol —bebida de cacao y masa de maíz fermentada, frío o tibio— es el desayuno por excelencia de los comitecos, que lo toman con tostadas o con tamales de chipilín.
La cocina comiteca combina lo chiapaneco con ingredientes de las tierras altas: los frijoles negros de olla con chipilín, el cochito en mole, las chancletas de chayote rellenas con picadillo y pasas, y la sopa de pan —el plato más ceremonial, hecho con pan seco, verduras y hierbas aromáticas que los comitecos comen en Semana Santa y en las fiestas del pueblo.
Belisario Domínguez, el mártir comiteco
Comitán es la patria chica de Belisario Domínguez Palencia, el médico y senador chiapaneco que en 1913 pronunció en el Senado de México un discurso exigiendo la renuncia del presidente golpista Victoriano Huerta, fue secuestrado esa misma noche y apareció asesinado días después. Su valentía lo convirtió en símbolo del civismo democrático mexicano: la Medalla Belisario Domínguez —el más alto reconocimiento del Senado— lleva su nombre, y su casa natal en Comitán es museo. Los comitecos recuerdan con orgullo ese episodio histórico.
Consejos para chatear
Comitán tiene el ritmo tranquilo y hospitalario de las ciudades coloniales del sur: gente que habla despacio, que tarda en ganar confianza pero que luego es muy abierta. La sala conecta comitecos del centro y los barrios nuevos con los estudiantes que van a estudiar a San Cristóbal o Tuxtla y con los que emigraron a Ciudad de México. No compartas datos personales con desconocidos.