El Tomebamba, el Centro Histórico y la vida serrana de la Atenas del Ecuador
El chat de Cuenca junta a gente de la tercera ciudad del Ecuador, la “Atenas del Ecuador” por su tradición cultural, una ciudad serrana de clima fresco, cuatro ríos y un centro colonial precioso. No es lo mismo quien vive en el Centro Histórico, de calles empedradas y casas con balcones, que quien se mueve a diario desde El Vergel, Totoracocha, Yanuncay o las parroquias de las afueras. Esa mezcla hace que en la sala aparezca de todo: alguien buscando departamento, un grupo armando plan para el finde y otro presumiendo de lo tranquila y bonita que es la ciudad.
Por zonas se nota el ambiente. La gente del Centro Histórico —patrimonio de la humanidad, con la Catedral nueva de cúpulas azules, el río Tomebamba y las orillas de El Barranco— tira de planes de cafés, paseo y vida cultural. Las zonas residenciales del norte y el sur aportan perfil de barrio y de familia. El río Tomebamba, con sus orillas arboladas, es punto de encuentro para caminar y quedar. Cuenca tiene fama de culta y artesana: aquí se fabrican los famosos sombreros de paja toquilla, que el mundo conoce como “Panama hat”.
La comida es tema obligado: el mote pillo, el hornado, las cascaritas, el cuy y los dulces. Se habla de dónde comer rico, y cuando aparece alguien de fuera, casi siempre pide recomendaciones y la sala se vuelca. Cuenca recibe a mucha comunidad extranjera —sobre todo jubilados que eligen la ciudad por su clima y calidad de vida—, así que en la sala se cruzan acentos. El fútbol tiene su gente con el Deportivo Cuenca. El carácter tranquilo y orgulloso cuencano marca el tono de la conversación.
El perfil de quien entra es variado en edad. Hay universitarios de la Universidad de Cuenca o la del Azuay buscando compañeros o apuntes, gente de veintitantos y treinta buscando amistades o pareja, y cuencanos de toda la vida que conocen la ciudad de memoria. Una parte importante son personas que llegaron de las provincias del sur del país o del extranjero, y usan el chat para hacer red.
Las tardes frescas de semana y el finde desde el jueves entre ríos y parroquias del Azuay
Las horas fuertes son la tarde-noche entre semana, cuando la gente sale del trabajo o de clases, y los fines de semana desde el jueves. Las mañanas son más tranquilas, con charlas pausadas. Si entras un viernes o sábado por la noche, lo normal es encontrar la sala animada, con varias propuestas de plan abiertas y conversación cruzada de distintos barrios.
El hornado, los sombreros de paja toquilla, el Deportivo Cuenca y el Parque Nacional Cajas
El clima fresco, los ríos y la belleza del centro son tema casi obligado, igual que el orgullo cuencano y la tradición artesana. El fútbol no falta, con el Deportivo Cuenca de por medio. Salen los planes de finde —el Parque Nacional Cajas y sus lagunas, los pueblos del Azuay como Gualaceo y Chordeleg, las aguas termales de Baños—, las fiestas y dónde comer rico. Las recomendaciones de barrios para vivir o salir vuelven una y otra vez.
Consejos para chatear
Rompe el hielo con algo concreto: pregunta por un barrio, un sitio para comer o un plan y engancharás conversación rápido. Trata con respeto aunque haya piques de fútbol o de zonas, que son sanos mientras no se pasen. No compartas datos personales como tu dirección, tu número o tus redes con quien acabas de conocer; tómate tu tiempo. Y si surge un encuentro, elige un lugar público y concurrido —un café del Centro, las orillas del Tomebamba— y avisa a alguien de confianza de dónde vas. Con sentido común, el chat de Cuenca es una buena puerta para hacer amigos en la Atenas del Ecuador.