La Capital Musical y el bambuco colombiano
El Festival Folclórico, Reinado Nacional del Bambuco y Muestra Internacional del Folclor de Ibagué celebra cada junio y julio el bambuco —el aire musical nacional de Colombia— con concursos de pareja de baile, conjuntos de música tradicional y una muestra internacional que trae grupos de folclore de todo el continente. El evento transforma Ibagué en una semana de trajes de colores, flores y música que los ibaguereños esperan como el acontecimiento anual de la ciudad y que los colombianos de otras regiones conocen como referencia folclórica.
El Conservatorio del Tolima, fundado en 1906 con patrocinio del entonces presidente Rafael Reyes, es uno de los más antiguos y reconocidos de Colombia. Forma músicos profesionales de bambuco, tiple y bandola, los instrumentos de la música andina colombiana, y tiene una función de divulgación que mantiene vivo el repertorio tolimense frente a la presión de los géneros urbanos. Los ibaguereños conviven con ese pasado musical con naturalidad: la guitarra y el tiple en una reunión familiar en Ibagué no son un anacronismo sino una continuidad.
La lechona, el tamal tolimense y la cocina del río
La lechona tolimense es la más famosa de Colombia: un cerdo entero deshuesado, relleno de arroz, arvejas, papa criolla y carne de cerdo sazonados con ají, comino y cebolla, cosido durante horas en horno de leña hasta que la piel queda crujiente y dorada. Se sirve en trozos sobre hoja de plátano con envueltos de maíz y se vende en las lechonerías del mercado y en los puestos de carretera. Los ibaguereños tienen sus favoritas y las defienden con el orgullo territorial propio del Tolima.
El tamal tolimense —envuelto en hoja de plátano verde, con arroz, garbanzo, zanahoria, huevo, costilla y tocino— es diferente al bogotano: más grande, más sabroso, más generoso. El viudo de pescado de río —capturado en el río Combeima o en el Magdalena, cocido con yuca, papa criolla y plátano en barro— es la preparación más antigua y más local de la cocina del Tolima. Las achiras, galletas de almidón de achira horneadas con queso, son el bocado que los ibaguereños llevan a los amigos de otras ciudades como presentación de lo propio.
El Cañón del Combeima y el Nevado del Tolima
El río Combeima nace en las nieves del Nevado del Tolima —el volcán de 5.215 metros de altitud del Parque Nacional Natural Los Nevados— y atraviesa la ciudad para desembocar más abajo en el río Magdalena. El Cañón del Combeima, desde Ibagué hasta el corregimiento de Juntas a 2.400 metros, es el parque natural de recreo de los ibaguereños: cascadas, pozos naturales, el fresquito de la montaña y un restaurante de trucha cada kilómetro que hacen del cañón el plan de domingo perfecto. El trayecto en carro por la vía que asciende el cañón es uno de los más hermosos de los Andes centrales colombianos.
El Nevado del Tolima, que da nombre al departamento, requiere más preparación: dos o tres días de caminata de alta montaña con guía, equipo de nieve y aclimatación. Es uno de los nevados más accesibles del país para montañistas, y su forma cónica de glaciar casi perfecta lo hace uno de los más fotografiados de Colombia desde las carreteras de los alrededores.
La posición geográfica y el eje cafetero
Ibagué es la puerta de entrada al interior de Colombia desde el eje cafetero: la Ruta 40 cruza La Línea —el paso de montaña más transitado de los Andes colombianos, con el túnel de La Línea de 8,6 kilómetros como alternativa moderna al paso a cielo abierto— y llega a Armenia, Pereira y Manizales. Esa posición hace de Ibagué una ciudad de tráfico permanente: personas que van al eje cafetero de vacaciones o de trabajo, camiones que mueven mercancía y estudiantes que viajan entre regiones. La Universidad del Tolima aporta el polo universitario principal.
Consejos para chatear
El ibaguereño tiene el trato cálido y musical del tolimense, con el acento del interior andino colombiano. La comida y el Festival Folclórico son los mejores rompehielos. No compartas datos personales con desconocidos y si quedan en persona, la plaza de Bolívar o un café del Centro son los puntos de referencia habituales de la ciudad.