El Casino, la rambla y los lobos marinos
El Casino Provincial de Mar del Plata es el más antiguo y más bello de Argentina: construido en 1939 en estilo Tudor-normando, con sus torreones y su jardín de pinos sobre la barranca del Atlántico, es la imagen que el mundo tiene de Mar del Plata. La rambla que lo rodea —la Playa Bristol, con sus casillas de rayas color y el olor a crema solar— fue durante décadas el paseo más concurrido del verano argentino. Hoy sigue siendo la referencia visual de la ciudad incluso para quien nunca fue.
Las esculturas de lobos marinos al pie de la rambla son reales y permanentes: las lobería de Punta Mogotes y la del Puerto tienen colonias de lobos de un pelo que en temporada baja llegan a instalarse también bajo el escollera norte del puerto. Los marplatenses los llaman «los lobos» con esa familiaridad de quien convive con algo extraordinario sin ya asombrarse. Los turistas hacen fila para fotografiarlos; los locales pasan caminando sin apenas mirar.
El puerto: rabas, merluza y mariscos
El puerto de Mar del Plata es el más grande de pesca costera de Argentina. La flota pesquera —más de 400 embarcaciones artesanales e industriales— descarga merluza, calamar, langostino y corvina todos los días en las banquinas donde los turistas y los locales pueden comprar el pescado directamente al barco. Los restaurantes de mariscos del puerto son el plan gastronómico más popular de la ciudad: las rabas (calamares fritos) servidas en papelón son el plato icónico, el que todo el mundo pide al llegar, y los marplatenses tienen sus opiniones muy formadas sobre cuál restaurante las hace mejor.
El barrio del Puerto, con sus depósitos, el Mercado del Puerto y los bares de los pescadores, tiene una identidad propia distinta del Centro turístico: más ruda, más de trabajo de madrugada, con el olor a sal y gasoil de los barcos que entra por todas partes. Para los marplatenses el Puerto es el corazón productivo de la ciudad, el que la hace algo más que un balneario.
La temporada de teatro y el verano cultural
Mar del Plata tiene durante enero y febrero la temporada teatral más activa del país después de Buenos Aires: más de 100 obras en simultáneo, desde temporadas de grandes figuras porteñas que se trasladan al mar hasta producciones locales. Los teatros de la Avenida Colón y del pasaje Dardo Rocha se llenan cada noche durante la temporada. Los marplatenses hacen cola con los turistas y tienen sus preferencias bien formadas: saben qué vale la pena ver y qué son espectáculos de feria.
Los recitales en el estadio Mundialista, los festivales de jazz y de tango, la Fiesta del Mar en enero y la Fiesta Nacional del Alfajor son parte de un calendario cultural que la ciudad ha construido para que el verano no sea solo playas y casino. Fuera de temporada quedan la temporada teatral estable, la vida universitaria de la UNMdP y los eventos de la Villa Victoria —la residencia de Victoria Ocampo, fundadora de la revista Sur, que hoy es centro cultural de la ciudad.
Los alfajores y el invierno marplatense
El alfajor de Mar del Plata —de maicena, friable, con mucho dulce de leche y bañado en chocolate o glaseado de azúcar— es una industria y una identidad. Las marcas de alfajores marplatenses más famosas —Balcarce, Havanna, El Candil— tienen fábricas en la ciudad y tiendas en Buenos Aires; los turistas se llevan cajas de alfajores como el recuerdo obligado. Los marplatenses tienen sus lealtades de marca y el debate sobre cuál alfajor es el verdadero puede durar una sobremesa entera.
El invierno marplatense es frío —con temperaturas de 4-10 °C en junio-julio y viento del sur que hace sentir mucho más— y gris, con días de niebla baja y mar bravío. Pero tiene sus defensores: la ciudad sin turistas, la rambla vacía al amanecer, las exposiciones en la Villa Victoria, el mate frente al mar sin que haya nadie más. Los residentes permanentes disfrutan recuperar la ciudad y muchos dicen que prefieren el Mar del Plata de invierno al de verano.
Consejos para chatear
El marplatense tiene un trato relajado, con el acento bonaerense suave y el voseo rioplatense. El contraste verano/invierno es un tema de identidad: preguntar qué hace la persona «fuera de temporada» abre conversación genuina. El fútbol con Aldosivi y Alvarado genera un derbi local sin grandes violencias. Las playas del sur —Chapadmalal, Miramar— y los balnearios privados son planes de finde. No compartás datos personales con desconocidos y si quedan en persona, la rambla o un bar de Güemes son las referencias habituales de la ciudad.