Neuquén, capital de la Patagonia norte
Neuquén se asienta en la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, en el extremo norte de la Patagonia argentina, a unos 1.200 km al suroeste de Buenos Aires. Con 231.198 habitantes, es la capital de la provincia homónima y la ciudad más poblada de la Patagonia norteña. En pocas décadas pasó de ser un cruce de caminos ganadero a convertirse en el centro de dos de las industrias más pesadas del país: el petróleo y el gas no convencional. Esa transformación acelerada se nota en el tejido urbano —hoteles, restaurantes, barrios nuevos, costos de vida altos— y en la sala del chat, donde conviven neuquinos de toda la vida, ingenieros de la industria energética, universitarios de la UNCOMAHUE y viajeros que llegan o salen hacia los lagos del sur. En el chat de Neuquén siempre hay alguien dispuesto a hablar de dinosaurios, de la Ruta de los 7 Lagos o del próximo partido del Deportivo Independiente Rivadavia.
La tierra de los dinosaurios más grandes del mundo
Si hay algo que distingue a la provincia del Neuquén en el mapa mundial, son los dinosaurios. Los yacimientos paleontológicos del interior neuquino han producido algunos de los hallazgos más espectaculares de la ciencia: el Argentinosaurus huinculensis, con estimaciones de hasta 77 toneladas de peso y más de 35 metros de longitud, es candidato al animal terrestre más grande que haya existido sobre la Tierra. El Giganotosaurus carolinii, descubierto en 1993 cerca de Villa El Chocón, era un predador que superaba en tamaño al Tyrannosaurus rex norteamericano: cuerpo de 13 metros, mandíbulas con dientes en forma de hoja, y probablemente cazaba en manadas para derribar a los titanosaurios. El Museo Carmen Funes de Plaza Huincul, a 100 km de la capital por la Ruta Nacional 22, expone réplicas a escala real del Argentinosaurus que ocupan salas enteras y detienen a cualquier visitante. La zona de Villa El Chocón, con su embalse y sus yacimientos visibles a cielo abierto, es otro punto de peregrinaje para los amantes de la paleontología. Neuquén capital cuenta con el Museo Nacional de Ciencias Naturales Profesor Juan Olsacher, con colecciones de fósiles locales, y cada año se anuncian nuevos descubrimientos de especies desconocidas en la estepa provincial.
Vaca Muerta y la industria que transformó la Patagonia
Debajo de la estepa neuquina, a miles de metros de profundidad, duerme Vaca Muerta: una formación de roca madre de unos 30.000 km² que contiene el segundo yacimiento de gas de esquisto más grande del mundo y el cuarto de petróleo no convencional. Su nombre, sin épica deliberada, se lo puso un geólogo a principios del siglo XX. El desarrollo de Vaca Muerta mediante técnicas de fractura hidráulica (fracking) empezó a escala industrial en la segunda década del 2000 y cambió la fisonomía de Neuquén capital de forma radical. La ciudad creció más rápido que sus servicios; los alquileres subieron; llegaron trabajadores de Salta, de Mendoza, del Litoral, y empresas de servicios petroleros de todo el mundo. La ruta del petróleo hacia Añelo —el pequeño municipio en pleno Vaca Muerta que algunos llaman el nuevo boom town argentino— parte desde Neuquén capital. La convivencia entre la industria energética, la naturaleza patagónica y las comunidades mapuches de la región es uno de los debates más vivos de la provincia, y aparece con frecuencia en las conversaciones de la sala.
Vinos, lagos y la Ruta de los 7 Lagos
Neuquén capital es también la puerta de entrada a dos de los paisajes más espectaculares de la Patagonia. Hacia el este, el Valle del Río Negro y la zona de San Patricio del Chañar albergan bodegas que producen vinos de alta gama bajo el sello patagónico: NQN Winery, Familia Zuccardi en San Patricio, y otras etiquetas que trabajan Malbec, Pinot Noir, Sauvignon Blanc y Riesling con el clima extremo de la Patagonia —días cálidos, noches frías, viento constante, poca lluvia— como ventaja competitiva. El resultado son vinos de acidez fresca, fruta intensa y buena estructura que ganan premios internacionales. Hacia el sur y el suroeste, la Ruta de los 7 Lagos enlaza Neuquén capital con Junín de los Andes, San Martín de los Andes (170 km), Villa La Angostura y Bariloche (120 km, en la provincia de Río Negro). Los lagos Lácar, Meliquina, Filo Hua Hum, Hermoso, Machónico, Falkner y Villarino —de aguas azules y glaciares en el horizonte— forman uno de los circuitos más impresionantes de la Patagonia. Neuquén capital funciona como hub logístico de todo ese corredor: su aeropuerto, el Aeropuerto Internacional Presidente Perón, recibe vuelos de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, y desde ahí la gente se distribuye hacia los destinos lacustres. En el chat de Neuquén es frecuente que alguien pida consejo sobre ruta y transporte para bajar al sur.
Gastronomía, universidad y vida cotidiana en Neuquén
La gastronomía neuquina tiene identidad patagónica clara: el cordero al palo —asado lento de horas sobre una cruz de madera frente al fuego, hasta que la carne se desprende sola— es el plato del territorio. La trucha de los ríos patagónicos, criada en aguas limpias y frías, aparece en parrillas y restaurantes en todas sus formas: ahumada, a la plancha, en ceviche con mariscos del Atlántico. El jabalí y el ciervo colorado, introducidos décadas atrás, se han vuelto parte de la oferta gastronómica local y aparecen en guisos, salames y chorizos. Los dulces del bosque —rosa mosqueta, calafate, murta— se usan en mermeladas, licores, helados y rellenos de chocolate. La Universidad Nacional del Comahue (UNCOMAHUE), con campus en Neuquén y en otras ciudades de la región, es la universidad de referencia de la Patagonia norteña y aporta una población estudiantil activa que anima la vida cultural y de bares de la ciudad. El chat de Neuquén recoge esa mezcla de neuquinos establecidos, migrantes internos de las provincias vecinas, técnicos de la industria petrolera, estudiantes universitarios y viajeros de paso hacia los lagos: el resultado es una sala con temas que van de los dinosaurios y Vaca Muerta a las recomendaciones de dónde comer el mejor cordero al palo.