Xelaju: la ciudad K’iche’ del Altiplano
El nombre Quetzaltenango es el nombre nahuatl impuesto por los mexicas que acompañaron a los conquistadores españoles: «lugar de los quetzales», el ave sagrada de la cosmovisión mesoamericana que hoy figura en la bandera de Guatemala. Pero los quetzaltecos dicen Xela, que viene de Xelaju N’oj en lengua K’iche’: «bajo los diez cerros», una descripción geográfica exacta de la cuenca volcánica donde se asienta la ciudad.
Xela fue la capital del reino K’iche’ del Occidente antes de la conquista española y sede de la resistencia indígena encabezada por el héroe K’iche’ Tecún Umán, muerto según la tradición en combate con Pedro de Alvarado en 1524. Hoy el 50% de la población del departamento de Quetzaltenango es maya, principalmente K’iche’ y Mam, y los mercados de la ciudad mezclan el castellano y las lenguas indígenas con la naturalidad de la convivencia de siglos.
Café, volcanes y tejidos mayas
Las laderas del volcán Santa María —que erupciona con el cono parásito Santiaguito de forma casi continua desde 1902— y de los macizos montañosos que rodean Quetzaltenango producen algunos de los cafés de altiplano más valorados de Guatemala: la altitud de 1500-2000 metros en la zona de producción, el suelo volcánico y el microclima de la región dan un café de acidez brillante y cuerpo sedoso que los tostadores de especialidad de Europa y Norteamérica buscan específicamente.
Los tejidos mayas del occidente guatemalteco —los huipiles bordados a mano en telar de cintura, los cortes de tela a rayas y las fajas de colores complejos— son una de las expresiones artísticas más sofisticadas de la región. Los mercados de Salcajá, San Marcos y Zunil (con sus aguas termales) son destinos de los quetzaltecos de fin de semana y de los turistas que quieren comprar tejidos directamente a las comunidades productoras.
Las escuelas de español y la conexión internacional
Quetzaltenango tiene una de las mayores concentraciones de escuelas de español del mundo: docenas de escuelas especializadas en la enseñanza del castellano a estudiantes extranjeros han convertido a Xela en un polo educativo que atrae a estadounidenses, europeos y asiáticos. Esta presencia de estudiantes internacionales ha creado en Xela una comunidad cosmopolita que convive con la identidad indígena del occidente guatemalteco.
Los cafés del centro histórico mezclan lugareños con voluntarios de ONG, estudiantes de español y mochileros que llegan desde Antigua o los lagos del sur. La Semana Santa de Quetzaltenango —con sus alfombras de aserrín pintado y sus procesiones— es una de las más coloridas del occidente guatemalteco.
Consejos para chatear
Xela tiene el carácter sereno y orgulloso del Occidente maya: con el volcán Santa María, el café de altura y los tejidos K’iche’. La sala conecta quetzaltecos con guatemaltecos de la diáspora y visitantes del altiplano. No compartas datos personales con desconocidos.