La ciudad del desierto caribeño y el pueblo Wayuu
El chat de Riohacha junta a gente de uno de los lugares más singulares de toda Colombia y de Sudamérica: la capital del departamento de La Guajira, en el extremo norte del continente, donde el Caribe se convierte en desierto. Con 188.014 habitantes, Riohacha es la puerta de entrada a una región que no se parece a ninguna otra: arena, dunas, cactus cardones, flamencos rosados, cabras y la presencia profunda del pueblo Wayuu, el grupo indígena más numeroso de Colombia.
Los Wayuu son el alma de La Guajira. Su lengua, el wayuunaiki, está viva en las calles de Riohacha y en los rancherías del desierto. Sus mochilas —esos bolsos tejidos en crochet con diseños geométricos de colores brillantes, cada uno con un nombre y un significado propio— son reconocibles en todo el mundo: un símbolo de identidad que viaja lejos de La Guajira. Los chinchorros wayuu, hamacas tejidas con técnicas ancestrales, son considerados de los más finos de América. En el chat aparecen riohacheros que conviven con esa cultura a diario y visitantes que llegan a La Guajira atraídos por lo que no encuentran en ningún otro lugar de Colombia.
El paisaje de La Guajira es distinto a todo: La Guajira es la única región desértica del Caribe sudamericano. Dunas que llegan al mar, lagunas costeras con colonias de flamencos rosados en el Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos, cabras que caminan sueltas por caminos de tierra y el viento Alisio que barre todo el año. Y al norte de todo, Punta Gallinas: el punto más septentrional de toda Sudamérica, accesible solo por caminos de tierra desde Riohacha en seis o siete horas. Un destino extremo para aventureros que quieren decir que estuvieron en el borde norte del continente.
Las mochilas, el friche y la gente de La Guajira en el chat
La mezcla de quien entra al chat de Riohacha es tan variada como la ciudad misma. Hay riohacheros de toda la vida, miembros de comunidades Wayuu que viven en la ciudad o la zona urbana, jóvenes universitarios, trabajadores vinculados al Cerrejón —la mina de carbón a cielo abierto más grande de América Latina, en el departamento de La Guajira—, pescadores y gente de los pueblos de la Alta y la Baja Guajira.
Los temas que salen con más frecuencia son la cultura Wayuu y las mochilas, la gastronomía guajira —el friche (el plato representativo Wayuu hecho con cabro, sangre, hígado e intestinos), el chivo asado, el arroz de chipi-chipi con almejas, el enyucado de yuca y coco, la chicha de maíz—, los planes para ir al Cabo de la Vela o a Punta Gallinas, la vida en el malecón con su brisa caribeña y sus cocoteros, y las noticias del departamento. Cuando aparece alguien de fuera que no conoce La Guajira, la sala se convierte en guía: todo el mundo quiere explicar por qué el desierto guajiro es diferente a lo que imaginan los de otras regiones.
La brisa del malecón, los fines de semana y la actualidad guajira
Las tardes y noches son el momento de más actividad, cuando la brisa del Caribe refresca el malecón y la gente tiene tiempo para conversar. Los fines de semana desde el jueves la sala se prende: planes para el fin de semana, recomendaciones de dónde comer, charla de barrio y de la actualidad guajira. Las mañanas son más tranquilas, con intercambios pausados entre quienes no trabajan ese día o esperan el fresco de la tarde para salir.
Consejos para chatear
Rompe el hielo con algo concreto: pregunta por las mochilas Wayuu, por dónde comer friche o chivo asado en la ciudad, o por cómo llegar a Punta Gallinas, y enganchas conversación rápido. La gente de Riohacha y de La Guajira tiene un orgullo enorme por su tierra y su cultura —hablar de los Wayuu, del desierto o de los flamencos rosados abre puertas—. Trata con respeto a todos los que entran: La Guajira es una región de identidades fuertes y diversas. No compartas datos personales con quien acabas de conocer; el nick de invitado es suficiente para empezar a conocerse. Si surge un plan para verse en persona, elige un lugar público y conocido de Riohacha y avísale a alguien de confianza. Con sentido común, el chat de Riohacha es una buena puerta para conectar con la capital del desierto caribeño de Sudamérica.