La Bahía de Santander y la Magdalena
La Bahía de Santander es uno de los estuarios más protegidos del litoral cantábrico: rodeada por los montes de la Trasmiera al norte y por los valles cántabros al sur, la bahía tiene aguas tranquilas que contrastan con el Mar Cantábrico abierto. La península de la Magdalena —con el Palacio de la Magdalena en su extremo y el zoo del paseo marítimo a sus pies— cierra la bahía al norte y da a Santander la silueta que la convierte en una de las ciudades más reconocibles del litoral atlántico español.
El Palacio de la Magdalena, construido entre 1909 y 1912 como regalo de los santanderinos a la familia real, fue durante los años veinte la residencia de verano del rey Alfonso XIII y su familia. Hoy es la sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), que desde 1945 celebra en verano cursos internacionales de altísimo nivel que atraen a académicos, políticos y artistas de todo el mundo.
El Sardinero y el surf cántabro
La playa del Sardinero —con sus dos playas unidas, Primera y Segunda— es la playa urbana más elegante del norte de España: las terrazas del Gran Casino del Sardinero, los chalets de veraneo de principios del siglo XX y el paseo marítimo de escala humana dan al Sardinero el sabor de resort balneario que conservó del siglo XIX. No es la playa más salvaje de Cantabria, pero sí la más accesible y la que concentra el veraneo familiar santanderino.
Para el surf, los cántabros saben que hay que ir a Somo —a 15 minutos en barco desde la bahía— o a Liencres, donde las olas del Cantábrico sin protección crean las condiciones que han hecho de Cantabria uno de los destinos de surf del norte de España. El parque natural de las Dunas de Liencres, con su vegetación atlántica y sus playas vírgenes, es el acceso más fácil al Cantábrico salvaje desde Santander.
Sobaos, quesada y Menéndez Pelayo
Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912) —el erudito más prodigioso de la España del siglo XIX— nació en Santander y dejó a la ciudad su biblioteca de 45.000 volúmenes, hoy Biblioteca de Menéndez Pelayo y una de las colecciones privadas más importantes del hispanismo. La UIMP lleva su nombre y perpetúa el espíritu de rigor intelectual que el bibliógrafo cántabro imprimió a la ciudad.
De la gastronomía cántabra, los sobaos y la quesada pasiega son las estrellas: el sobao es un bizcocho enriquecido con mantequilla de los valles pasiegos que se disuelve en la boca, y la quesada es un postre de cuajada de leche de vaca del Valle del Pas. Ambos se venden en cualquier confitería de Santander y son el recuerdo comestible que los visitantes del norte llevan al volver.
Consejos para chatear
Santander tiene el carácter discreto y orgulloso del norte atlántico: con el mar, la montaña y la Universidad de verano. La sala conecta santanderinos con cántabros y visitantes del norte. No compartas datos personales con desconocidos.