La ciudad que esperó medio siglo para volver a ser peruana
Tacna no es solo la ciudad más al sur del Perú: es la que tiene la historia más pesada en el bolsillo. Tras la derrota en la Guerra del Pacífico (1879-1884), Chile ocupó Tacna durante 49 años. Casi cinco décadas en las que los tacneños resistieron la presión de chilenizarse, mantuvieron su idioma, sus costumbres y su identidad hasta que el Tratado de Lima, firmado el 3 de junio de 1929, devolvió la ciudad al Perú. Por eso el apodo no es casual: Ciudad Heroica es un título ganado con décadas de paciencia y orgullo colectivo.
El símbolo de ese regreso es el Arco Parabólico de los Héroes, que preside la plaza principal de Tacna. Más abajo, en el mismo paseo, está la Catedral de Tacna —diseñada por Gustave Eiffel y Alexandre Gustave Bouvard, los mismos que construyeron la Torre Eiffel en París—, una rareza arquitectónica que pocos esperan encontrar en el extremo sur del país. Quien llega a Tacna con esos dos monumentos en la cabeza ya tiene media ciudad entendida: aquí la historia no es adorno, es parte del carácter de la gente.
Con 286.240 habitantes, Tacna es una ciudad mediana pero con un peso simbólico enorme. En el chat de Tacna conviven vecinos de toda la vida, migrantes de otras regiones del Perú y personas que cruzaron la frontera desde Chile para quedarse.
La frontera más activa del cono sur
A 36 kilómetros de Tacna está Arica, ciudad chilena con la que comparte una relación única: son vecinas, rivales históricas y económicamente dependientes la una de la otra. El paso fronterizo Tacna-Arica es uno de los más transitados de América del Sur. Cada fin de semana, miles de chilenos cruzan hacia Tacna para comprar alimentos, ropa, hacerse tratamientos dentales o médicos a precios muy inferiores a los que encontrarían en Chile.
Lo que más buscan es claro: las aceitunas de botija negra de Tacna son famosas en todo el Perú y se exportan también a Chile y otros países. Se consumen en salmuera o en aceite de oliva, y la región produce las mejores del país. Junto con las aceitunas, el orégano tacneño ocupa un lugar propio: Tacna produce aproximadamente el 70% de todo el orégano que se cultiva en el Perú, y buena parte se exporta a Brasil y al resto de Sudamérica.
Del otro lado de la frontera hay también una comunidad peruana grande instalada en Arica, lo que convierte la relación entre ambas ciudades en algo mucho más íntimo que un simple cruce aduanero: hay familias divididas, amistades de años y una dinámica cotidiana que mezcla dos países sin que casi se note la raya.
Gastronomía tacneña: el sur tiene su propio sabor
La cocina de Tacna es intensa y contundente, como corresponde a una ciudad del altiplano costero. El picante de panza —menudo de res preparado con ají colorado— es el plato más representativo, seguido del picante de guatita y el caldo de cabeza, dos preparaciones que se sirven de madrugada o en el almuerzo de los domingos. El menestrón tacneño es una sopa de fideos gruesos con verduras y carne de res, más espesa y sustanciosa que la versión italiana de la que toma el nombre.
Las aceitunas en conserva aparecen en casi todas las mesas, lo mismo que el chicharrón de chancho para el desayuno del fin de semana. Y la chicha morada hecha en casa —con maíz morado, piña y canela— es el acompañamiento natural de cualquier comida.
Si hay un producto que Tacna exporta con orgullo al resto del Perú son las aceitunas y el orégano. Quien viene de Lima o de Arequipa a visitar Tacna vuelve casi siempre con un tarro de aceitunas de botija y una bolsa de orégano seco: son los regalos típicos del sur.
El chat de Tacna: cómo conectar con la gente de la Ciudad Heroica
En el chat de Tacna coinciden perfiles muy distintos: el tacneño que nunca se ha movido de aquí, el que llegó del Cusco o de Puno hace años, el chileno que cruzó por trabajo o por estudio, y el viajero que está de paso camino a Chile o de regreso. Los 5.609 accesos registrados y los 29 votos de la sala dan una idea de un espacio activo y con identidad propia.
Las salas disponibles incluyen #tacna, #peru, #amistad y #ocio. Para entrar no hace falta registro: eliges un nick, te conectas y empiezas a hablar. Los temas que más aparecen son los de siempre —qué hay para hacer, cómo está el tiempo en la frontera, recomendaciones de restaurantes, planes de fin de semana— y también conversaciones sobre la historia de la ciudad, que los tacneños conocen bien y defienden con el mismo orgullo de siempre.