El origen del maíz americano
Tehuacán tiene el honor de ser el lugar donde se encontraron los restos de maíz más antiguos conocidos: en las cuevas de Coxcatlán y San Marcos, en los valles semiáridos alrededor de la ciudad, el arqueólogo Richard MacNeish descubrió en los años sesenta mazorcas y granos de maíz de entre 5.000 y 7.000 años de antigüedad que demostraron que la domesticación del maíz —el cultivo más importante de las civilizaciones mesoamericanas y hoy uno de los tres cereales más producidos del mundo— ocurrió en los valles del sur de México.
La importancia de ese hallazgo para la historia de la humanidad es difícil de exagerar: el maíz fue la planta que permitió la sedentarización de los pueblos mesoamericanos, la construcción de ciudades y la emergencia de las civilizaciones olmeca, maya y azteca. Sin maíz no habría Teotihuacán, no habría Chichén Itzá, no habría Tenochtitlán. Y ese maíz fue domesticado en los valles de Tehuacán a partir del teocintle, la planta silvestre de la que desciende el maíz cultivado.
El agua mineral Peñafiel
Tehuacán tiene un manantial de agua mineral carbonatada que dio origen a la marca más conocida de agua mineral de México: Peñafiel (hoy propiedad de Keurig Dr Pepper) embotella en Tehuacán el agua que los mexicanos conocen con ese nombre desde el siglo XIX, cuando las propiedades terapéuticas de las aguas minerales de Tehuacán fueron explotadas por primera vez con instalaciones de balneario y hotel.
El nombre «agua de Tehuacán» se convirtió en México en sinónimo de agua mineral —como «Jerez» es sinónimo de vino en muchos países hispanohablantes— y aunque hoy otras marcas compiten en el mercado, la identidad de Tehuacán como ciudad del agua mineral sigue siendo el elemento más reconocido de la ciudad fuera de Puebla.
La Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán
La Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán —declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2018— es la mayor concentración de cactáceas del hemisferio norte: los valles semiáridos entre Tehuacán y el Valle de Cuicatlán (Oaxaca) tienen la mayor diversidad de cactus del mundo, con especies de cardón, órgano, nopal y pitayo que alcanzan los 15 metros de altura y que crean un paisaje de selva de cactus que ningún otro lugar del planeta replica con la misma diversidad.
La reserva tiene también comunidades indígenas nahuas, popolocas y mixtecas que mantienen tradiciones agrícolas y artesanales ligadas al uso de los recursos del semidesierto: el nopal, la cochinilla (el insecto que produce el carmín, el tinte rojo que los mixtecas exportaban al mundo prehispánico y colonial), el maguey y sus derivados son parte de la economía tradicional del valle.
La industria textil del Valle
La industria textil de Tehuacán —especialmente la maquila de jeans que creció en los años noventa y dos mil aprovechando los bajos costos de producción— convirtió a la ciudad en uno de los mayores productores de pantalones de mezclilla de México: sus plantas maquiladoras trabajaban para marcas americanas y europeas. La crisis de la industria textil mexicana con la competencia asiática afectó a Tehuacán, pero la ciudad conserva un sector textil activo.
Consejos para chatear
Tehuacán tiene el carácter de la ciudad poblana del valle: tranquila, con el orgullo de la historia más antigua de México, con el agua mineral y los cactus como señas de identidad. La sala conecta tehuacanenses con los de Puebla y con la diáspora mexicana. No compartas datos personales con desconocidos.