Tepic, la ciudad templada a la que se le dan bien las rosas
Tepic se sienta a unos mil metros de altitud, lo suficiente para escapar del calor pegajoso del Pacífico cercano y lo bastante al sur para no sufrir inviernos duros. Esa temperatura agradable explica en parte el apodo de ciudad de las rosas: los jardines del centro histórico, el Parque La Loma y las plazas del barrio viejo se llenan de rosales que florecen casi todo el año, dándole a la capital nayarita una imagen de ciudad tranquila que no encaja del todo con el bullicio que se esconde detrás.
Con cerca de 332.863 habitantes, Tepic es una ciudad mediana de las que funcionan: Universidad Autónoma de Nayarit (UAN), comercio regional activo, y la función de articular un estado que va desde la Sierra Madre hasta el litoral. En el chat de Tepic se mezclan estudiantes universitarios, familias establecidas en la ciudad y gente de los municipios cercanos que viene a estudiar o trabajar y mantiene vivo el contacto con los suyos a través del móvil.
Los Wixáritari: el arte que nace del peyote y la fe
Nayarit alberga a la comunidad Wixáritari —conocidos históricamente como huicholes— más numerosa de México. Sus territorios ancestrales están en la Sierra Madre Occidental, pero Tepic es el principal punto de contacto urbano de esta cultura con el resto del mundo. En los mercados y tiendas artesanales de la capital se encuentran las piezas por las que los Wixáritari son reconocidos internacionalmente:
El niérika es el más icónico: cuadros elaborados presionando hilo de estambre o chaquiras sobre cera de Campeche, creando imágenes geométricas y simétricas que representan visiones sagradas. Cada color, cada figura —el venado, el águila, el maíz, el sol— tiene un significado ritual dentro de una cosmovisión que lleva siglos resistiendo la asimilación. Las jícaras votivas y los bordados de chaquiras completan un universo estético que los museos de medio mundo exponen como arte contemporáneo, aunque para los Wixáritari sigue siendo, ante todo, una práctica espiritual.
El peyote ocupa un lugar central en esta espiritualidad: el ritual del hikuri —la peregrinación anual al desierto de Wirikuta, en San Luis Potosí, para recolectar el cactus— es una de las tradiciones religiosas indígenas más vivas de México. Tepic, como capital del estado, vive en un contacto cotidiano con esta herencia que los tepicenses conocen bien aunque no siempre sepan explicar del todo.
La Riviera Nayarit a sesenta kilómetros
Tepic administra uno de los litorales más cotizados de México. La Riviera Nayarit —el tramo de costa que va desde Nuevo Vallarta hasta San Blas— incluye Sayulita, Punta de Mita, Bucerías y Nuevo Vallarta, destinos que compiten de tú a tú con Cancún o Los Cabos en cuanto a oferta hotelera y playa, pero con una escala más humana.
San Blas merece capítulo aparte: a setenta kilómetros de Tepic, este pueblo portuario histórico es de donde partió Fray Junípero Serra en el siglo XVIII hacia la Alta California, fundando la cadena de misiones que hoy lleva su nombre. San Blas tiene playas enormes, manglares y una biodiversidad de aves espectacular. También tiene los jejenes, pequeños insectos cuya picadura es legendaria en México: quien visita San Blas al atardecer sin repelente aprende la lección para siempre. En el chat de Tepic, la mención de San Blas casi siempre desata un intercambio de consejos y anécdotas de playa.
Mariscos nayaritas: aguachile, camarón y mojarra
Estar a sesenta kilómetros del Pacífico tiene consecuencias gastronómicas. Tepic y el estado de Nayarit tienen una de las tradiciones de mariscos más sólidas del occidente mexicano, con un protagonista absoluto: el aguachile nayarita.
La versión nayarita del aguachile usa pepino, chile, limón y camarón fresco en cantidades que hacen que el plato sea a la vez ácido, picante y refrescante. Es diferente del sinaloeño —más sencillo y más conocido— y los nayaritas no pierden ocasión de señalarlo. Los camarones en su jugo (guisados con chile, tomate y sus propias cabezas) y las mojarras fritas enteras son otros platos bandera de la región, junto al caldo de camarón que se sirve en los mercados por las mañanas como remedio universal.
En el chat de Tepic, la gastronomía es uno de los temas más recurrentes: recomendaciones de marisquerías, discusiones sobre la receta del aguachile y, de vez en cuando, algún usuario de otra ciudad que pregunta adónde ir a comer cuando pase por Nayarit y recibe una lista tan larga que no sabe por dónde empezar.