El último lago de México
Tláhuac conserva en su territorio los últimos vestigios del sistema lacustre de la Cuenca de México: el lago de Tláhuac —o Ciénega Grande de Tláhuac— es uno de los escasos cuerpos de agua naturales que quedan de la red de lagos (Texcoco, Xaltocan, Zumpango, Xochimilco, Chalco, Tláhuac) que cubrían el valle de México antes de que los colonizadores españoles comenzaran el desagüe del siglo XVII.
Las chinampas de Tláhuac —los campos cultivados en los bordes del lago, sostenidos sobre lechos de tule y tierra acumulada que los mexicas construyeron para ampliar su superficie agrícola— producen hoy nopal con tuna, maíz, calabaza y quelites que llegan a los mercados de la ciudad con el sello de la última agricultura lacustre del Valle de México. El ahuejote (el sauce que crece en los bordes de las chinampas) es el árbol que delimita los campos y que da al paisaje de Tláhuac y Xochimilco esa apariencia de verde sobre el agua que los pintores y los fotógrafos buscan en el suroriente de CDMX.
San Andrés Mixquic y el Día de Muertos
San Andrés Mixquic —uno de los pueblos originarios de Tláhuac— tiene la celebración del Día de Muertos más famosa de la Ciudad de México después de Xochimilco: el 1 y 2 de noviembre, la comunidad de Mixquic ilumina el panteón con miles de velas y flores de cempasúchil en una celebración que conjuga la tradición prehispánica del Día de los Muertos con el catolicismo colonial. La procesión nocturna del 2 de noviembre en Mixquic atrae a decenas de miles de visitantes que quieren ver la celebración más auténtica del Día de Muertos en el área metropolitana.
El Carnaval de Zapotitlán —otro pueblo originario de Tláhuac— tiene sus chinelos (los danzantes con traje de terciopelo bordado y máscara que participan en el carnaval popular del suroriente de CDMX) que son los protagonistas del Carnaval regional que se celebra cada año antes de la Cuaresma.
El Metrobús Tláhuac y la urbanización
La Línea 12 del Metro de la Ciudad de México —la «Línea Dorada», inaugurada en 2012— llegó a Tláhuac y cambió la conexión del suroriente de la ciudad con el resto de CDMX: por primera vez, los tlahuaquenses podían llegar al centro de la ciudad sin necesidad de hacer transbordos en múltiples autobuses. La Línea 12, sin embargo, tuvo problemas estructurales que la mantuvieron parcialmente cerrada durante años.
La urbanización de Tláhuac —la expansión de los barrios habitacionales sobre las tierras lacustres y ejidales del suroriente— es el principal desafío de la alcaldía: los mismos terrenos que conservan las chinampas y el lago son los que la presión inmobiliaria y el crecimiento de la ciudad quieren convertir en fraccionamientos, en tensión permanente con las comunidades originarias que defienden sus derechos agrarios.
Consejos para chatear
Tláhuac tiene el carácter del pueblo originario dentro de la ciudad: orgulloso de su historia lacustre, con la tensión entre la tradición y la urbanización que define la vida de muchos barrios del suroriente de CDMX. La sala conecta tlahuaquenses con los capitalinos y con los que quieren conocer la CDMX que no aparece en las guías de turismo. No compartas datos personales con desconocidos.