Gijón, ciudad marinera entre la sidra y el Cantábrico
Gijón es, con sus 271.780 habitantes, la ciudad más poblada de Asturias, aunque la capital regional sea Oviedo, a apenas 30 kilómetros al sur. Su historia arranca en época romana —el castro de Cimadevilla fue el núcleo original— y hoy combina un frente marítimo de primera categoría con una identidad industrial y obrera forjada en los años del carbón y el acero. El resultado es una ciudad de carácter genuino, sin afectación turística, donde la sidra se escancia de pie en el mostrador y la Playa de San Lorenzo en agosto es un espejo de la vida asturiana. En el chat de Gijón encontrarás gente del barrio dispuesta a hablar de la ciudad, de planes, de deporte y de lo que surja.
Cimadevilla, el Cantábrico y el Elogio del Horizonte
El barrio histórico de Gijón ocupa una pequeña península que se adentra en el mar Cantábrico. Sus calles estrechas y empinadas —Cimavilla, Capua, Trinidad— guardan tabernas centenarias, escaleras de piedra y miradores desde los que se ve el puerto pesquero y la bahía. En lo alto del cerro de Santa Catalina, el punto más elevado de la península, Chillida colocó en 1990 su Elogio del Horizonte: once metros de hormigón que abrazan el infinito del Cantábrico. La pieza, que se puede recorrer y atravesar, es el mejor mirador de Gijón y uno de los más fotografiados del norte de España. Bajando hacia el puerto, el barrio de Cimadevilla muestra su carácter más marinero: tascas con tortilla de patata, vinos del Bierzo y sidra natural servida en chigres (bares típicos asturianos) que abren desde primera hora de la mañana.
La sidra asturiana: escanciado, llagares y Semana de la Sidra
Nada define mejor a Gijón que la sidra. La bebida, obtenida de la fermentación de variedades de manzana asturiana (reineta, coloradona, xuanina, raxao), lleva siglos siendo el eje de la vida social en la cornisa cantábrica. El escanciado —verter la sidra desde lo alto para oxigenarla y crear la espuma— es un arte que los escanciadores practican con el brazo extendido sobre la cabeza y el vaso a la altura de la rodilla; el vaso se bebe de un solo trago (el “culete”) y se relanza. Los llagares —sidrerías que combinan producción y venta— de Cimadevilla y del centro sirven la sidra junto a platos de la cocina asturiana: fabada (fabes con compango de chorizo, morcilla y lacón), cachopo (enorme escalopa doble rellena de jamón y queso, rebozada), cabrales (queso azul de cueva de los Picos de Europa) y arroz con leche con costra de azúcar quemado. La Semana de la Sidra Natural, que se celebra en agosto coincidiendo con la Semana Grande, convierte las calles en una fiesta de escanciadores, concursos y catas que atrae a toda la región.
Cultura, deporte y la LAboral Ciudad de la Cultura
Gijón tiene una vida cultural activa que va más allá del verano. El Festival Internacional de Cine de Gijón, fundado en 1963, es uno de los más longevos y respetados de España en el segmento del cine independiente y de autor; cada noviembre llena los cines de la ciudad de estrenos europeos y latinoamericanos. La Laboral Ciudad de la Cultura, instalada en el colosal edificio que fue la Universidad Laboral (el mayor edificio construido en España en el siglo XX, con su torre de 117 metros), alberga hoy centros de arte, tecnología y formación. El Acuario de Gijón, en el Puerto Deportivo, es uno de los mejores del norte peninsular. El Museo Casa Natal de Jovellanos recuerda al ilustrado asturiano más influyente del siglo XVIII, cuya figura es inseparable de la historia de la ciudad. Para el deporte, el Sporting de Gijón —con su estadio El Molinón, el más antiguo de España en uso continuado— genera una pasión futbolística que no ha menguado a pesar de los años en Segunda División. El chat de Gijón es, también, un buen lugar para encontrar con quién ver el partido.