La ciudad dentro de Bogotá
Kennedy no es solo un barrio de Bogotá: es una ciudad dentro de la ciudad. Con casi un millón de habitantes —más que Cartagena, más que Manizales, más que Cúcuta— Kennedy es la localidad más poblada de Colombia y un territorio con su propio carácter, su propia economía y su propia manera de entender lo que significa vivir en Bogotá.
La localidad fue fundada con ese nombre en homenaje al presidente americano John F. Kennedy, asesinado en 1963, durante la época en que el gobierno colombiano impulsó la urbanización del sur-occidente de Bogotá con vivienda de interés social. Los barrios que surgieron —Patio Bonito, Las Américas, Timiza, Carvajal, Bavaria, Kennedy Central— se construyeron con el esfuerzo de familias que llegaron desde los departamentos andinos desplazadas por la Violencia de los años cincuenta y que construyeron sus casas por autoconstrucción durante décadas.
Ese origen de migración interna y autoconstrucción le da a Kennedy una identidad popular que sus habitantes llevan con orgullo: el kennedyano sabe que su localidad no tiene el glamour del norte bogotano ni las universidades de Chapinero, pero tiene la autenticidad de quien construyó algo de nada y que sostiene con trabajo cotidiano la economía de la capital.
El Portal de las Américas y el TransMilenio
El Portal de las Américas —la estación terminal del sistema TransMilenio en el sur-occidente de Bogotá— es el punto de mayor flujo de pasajeros del sistema de transporte masivo de la capital: cientos de miles de personas cruzan diariamente el portal camino al trabajo en el norte y el centro de la ciudad, y regresan a los barrios de Kennedy en las horas pico de la tarde. Esa función de nodo de transporte hace del Portal de las Américas el corazón comercial de la localidad: el centro comercial Portal de las Américas, los puestos de comida, las tiendas de ropa y electrónica que rodean el portal son el comercio de referencia de Kennedy.
El TransMilenio de Kennedy —con las troncales de la Calle 13 y la Avenida Américas que conectan la localidad con el centro— es el sistema circulatorio de la vida diaria kennedyana: la ruta de los estudiantes, los trabajadores, los vendedores y los comerciantes que mueven la economía de la localidad hacia la ciudad y viceversa.
El fútbol y la vida de barrio
El fútbol de barrio —las canchas de tierra o de cemento donde los equipos del barrio juegan los domingos por la mañana— es la institución deportiva más importante de Kennedy. Cada barrio tiene su liga de microfútbol o de fútbol once, con sus uniformes de colors eléctricos, sus árbitros voluntarios y sus hinchas que son los vecinos del mismo callejón. Ese fútbol popular —invisible para los medios nacionales pero esencial para la vida comunitaria— genera en Kennedy la misma intensidad emocional que el clásico Millos-Santa Fe en El Campín.
Los jugadores de las selecciones nacionales de Colombia —muchos de ellos originarios de familias de los estratos populares de Bogotá— tienen en los barrios de Kennedy y el sur de la capital un seguimiento especialmente apasionado: el triunfo de Colombia es el triunfo de los que nunca salieron del barrio.
La gastronomía popular bogotana
Kennedy tiene la gastronomía popular bogotana en su versión más accesible: el ajiaco santafereño de papas criolla, pastusa y nevada con pollo desmenuzado y mazorca, que se vende en las fondas de los barrios a precios que ningún restaurante del norte puede igualar. El changua —la sopa de leche con huevo y cebolla larga que es el desayuno bogotano— las empanadas de pipián, los chorizos a la plancha con arepa de choclo y el chocolate santafereño con pandequeso son las referencias gastronómicas que el kennedyano reconoce como propias de la Sabana.
Las plazas de mercado —mercado de Patio Bonito, mercado de Las Américas— tienen los precios más bajos de verduras, frutas y carnes de toda Bogotá y son el abastecimiento de la economía doméstica de miles de familias.
Consejos para chatear
Kennedy tiene el carácter popular bogotano: directo, trabajador, con el humor bogotano que mezcla la ironía cachaca con la calidez de la migración andina. La sala conecta kennedyanos de todos los barrios de la localidad y con la diáspora colombiana en el exterior. Si preguntas sobre la localidad, los locales responden con el conocimiento de quien la vive cada día. No compartas datos personales con desconocidos.