La ciudad del azúcar y el turismo de lujo
La Romana nació del azúcar. El Central Romana —el mayor complejo azucarero privado del hemisferio occidental, con decenas de miles de hectáreas de cañaverales en el este dominicano— es la empresa que fundó, creció y financió La Romana desde finales del siglo XIX. Sus chimeneas, sus ferrocarriles cañeros y las colonias de trabajadores que construyó para sus empleados dieron forma física a la ciudad. El Central Romana sigue produciendo azúcar y sus derivados, pero también gestiona Casa de Campo, el resort de lujo que convirtió La Romana en destino internacional.
Casa de Campo es una de las propiedades de turismo de lujo más grandes del mundo: 7.000 acres de resort que incluyen 300 villas privadas, tres campos de golf —entre ellos Pete Dye’s Teeth of the Dog, considerado por muchos el mejor hoyo junto al mar de las Américas—, polo, tiro al arco, marina con 370 amarres, playa privada y servicios de cinco estrellas que atraen desde presidentes y artistas internacionales hasta celebridades latinoamericanas. La Romana existe en dos mundos paralelos: el resort de lujo de Casa de Campo y la ciudad real donde viven sus 208.000 habitantes con la economía del azúcar, la pesca y los servicios.
Altos de Chavón: el pueblo medieval sobre el Caribe
Altos de Chavón es una de las creaciones artísticas más extraordinarias de la República Dominicana: un pueblo medieval mediterráneo —con iglesia, plaza, calles empedradas, talleres de artesanos y un anfiteatro de 5.000 localidades— construido íntegramente en los años setenta sobre un acantilado de piedra caliza sobre el río Chavón, a pocos minutos de Casa de Campo.
El proyecto fue impulsado por el diseñador italiano Roberto Copa, que imaginó una réplica de un pueblo de la Toscana del siglo XVI transplantada al Caribe. Los bloques de coral de la construcción, trabajados por artesanos dominicanos entrenados por Copa, crean una autenticidad de textura y escala que hace olvidar que el pueblo tiene apenas cincuenta años. La Escuela de Diseño Altos de Chavón —afiliada al Parsons New School of Design de Nueva York— tiene su campus allí, y estudiantes de arte y diseño de toda América viven y estudian en el pueblo mientras la vista del río Chavón y el Caribe más allá los rodea.
El Anfiteatro de Altos de Chavón ha sido escenario de conciertos de Frank Sinatra, Julio Iglesias y Gloria Estefan, entre muchos otros. La sala de chat de La Romana recibe preguntas sobre cómo acceder a Altos de Chavón sin ser huésped de Casa de Campo (hay visitantes de día con tarifa) y sobre cuándo hay eventos en el anfiteatro.
Béisbol y el este dominicano
El béisbol dominicano tiene en el este —La Romana, San Pedro de Macorís, La Vega— algunos de sus territorios más fértiles. La Romana tiene su equipo en la Liga Dominicana de Béisbol (la temporada de invierno, de noviembre a febrero, es cuando se llenan los estadios) y sus aficionados siguen también con pasión a los dominicanos que juegan en Grandes Ligas americanas, muchos de ellos originarios o formados en academias de la región este.
Las academias de béisbol —propiedad de franquicias de la MLB— funcionan en los alrededores de La Romana como en toda la región este, entrenando jóvenes de 16 a 22 años con la esperanza de un contrato. La conexión entre el béisbol de las Grandes Ligas y las comunidades locales es directa: el chico del barrio que llega a un estadio de Nueva York es familia de alguien en La Romana, y su carrera se sigue con intensidad personal.
La gastronomía del Caribe dominicano
El este dominicano tiene los sabores del Caribe con los ingredientes que el azúcar y el mar proveen. El sancocho dominicano —la sopa de carnes y tubérculos que es el plato de fiesta y de familia— tiene en La Romana sus versiones festivas preparadas para bodas y bautizos. El mango —que el este dominicano produce en variedades como el Banilejo, el Haden y el Keitt— es parte del paisaje gastronómico de primavera. El chicharrón de cerdo de los colmados (los almacenes-bar dominicanos que son el núcleo social de cualquier barrio) y la Presidente helada son las referencias cotidianas que aparecen siempre en la conversación.
Consejos para chatear
La Romana tiene el carácter caribeño dominicano: hospitalario, con humor, rápido para el baile y el béisbol. Si llegas como turista a Casa de Campo o Altos de Chavón, la sala te orienta sobre cómo acceder sin pagar tarifas de lujo y qué hacer en la ciudad real más allá del resort. Si eres romanense, el chat conecta con gente de todos los barrios y con la diáspora dominicana en el exterior. No compartas datos personales con desconocidos.