La capital mundial del béisbol
San Pedro de Macorís tiene un récord que ninguna otra ciudad del planeta puede igualar: en proporción a su población, ha producido más jugadores de las Grandes Ligas de Béisbol de Estados Unidos que cualquier otro lugar del mundo. Desde los años setenta, un número desproporcionado de peloteros profesionales nacieron o crecieron en esta ciudad de la costa sur de la República Dominicana. Nombres como George Bell, Tony Fernández, Pedro Guerrero, Robinson Canó, Manny Mota y docenas más representan a San Pedro de Macorís en los estadios de la MLB con un orgullo que la ciudad lleva como seña de identidad.
El fenómeno tiene explicación histórica. A finales del siglo XIX, las plantaciones de azúcar del este de la República Dominicana atraían trabajadores de las Antillas Menores anglófonas —Barbados, Anguila, Nevis, San Kitts— que llegaban con sus costumbres, su idioma y su amor por el béisbol, el deporte nacional británico que en el Caribe se fusionó con el espíritu latino. Sus descendientes —los «cocolos»— heredaron esa cultura del béisbol y la desarrollaron en las calles y academias de San Pedro durante generaciones. Los campos de béisbol de la ciudad, donde los niños practicaban con bates improvisados y pelotas hechas de medias, fueron la primera etapa de las carreras que luego llegaron a Yankee Stadium.
Los cocolos: identidad afrocaribeña anglófona
Los «cocolos» —término afectuoso para los descendientes de los trabajadores anglófonos del Caribe— son la seña cultural más particular de San Pedro de Macorís. Traían el inglés caribeño, el protestantismo anglicano, la música calipso y el béisbol; se mezclaron con la población hispana y crearon una identidad sampedreña propia que todavía hoy se mantiene en apellidos de origen antillano (James, Green, Kelly, Morrison), en iglesias anglicanas centenarias y en el recuerdo de los dialectos que las generaciones mayores aún recuerdan.
Los Guloyas de San Pedro de Macorís —grupo de danzantes enmascarados de origen cocolo cuya danza «the Guloya» mezcla la tradición británica caribeña con la cultura dominicana— fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2005. Los Guloyas se presentan durante las festividades de San Pedro (29 de junio), en Navidad y en ocasiones especiales, con trajes de colores brillantes y máscaras que representan personajes bíblicos y militares del siglo XIX. El chat recoge conversaciones sobre estas festividades con la memoria de quien las ha vivido desde niño.
La primera ciudad con luz eléctrica de América Latina
San Pedro de Macorís tiene otro récord menos conocido: fue la primera ciudad de América Latina en tener alumbrado público eléctrico, en 1893. Ese dato refleja el nivel de prosperidad que la ciudad alcanzó en el apogeo del boom azucarero de finales del siglo XIX: la caña de azúcar del este dominicano generaba fortunas que se invertían en infraestructura moderna, teatro, comercio y arquitectura que todavía puede verse en el casco histórico con sus edificios de estilo neoclásico y las casas de los grandes familias azucareras.
El Central Romana —el mayor complejo azucarero privado del hemisferio occidental, con decenas de miles de hectáreas de caña— tiene parte de su infraestructura en la zona de San Pedro. La industria azucarera ya no domina la economía de la ciudad como en el siglo XIX y principios del XX, pero sigue siendo parte del tejido económico y de la historia que los sampedreños cuentan con orgullo.
Béisbol, identidad y vida cotidiana
Las academias de béisbol —instalaciones privadas financiadas por franquicias de Grandes Ligas donde los jóvenes dominicanos se entrenan con la esperanza de un contrato— son parte del paisaje físico y económico de San Pedro de Macorís. La ciudad entera sigue el béisbol con una intensidad que no tiene paralelo en ningún otro deporte: cada pelotero sampedreño que llega a Grandes Ligas es recibido como héroe en su regreso al barrio; cada temporada de los equipos donde juegan esos peloteros es seguida con la misma atención que si fueran los equipos locales.
El chat de San Pedro refleja esa pasión de manera permanente: en temporada activa de Grandes Ligas, los resultados, los turnos al bate y los pitcheos de los peloteros de la ciudad se comentan con el nivel de detalle del fanático que ha visto todos los juegos. Y en temporada de invierno —cuando los peloteros regresan a jugar en las Ligas de invierno dominicanas— la sala vuelve a llenarse con la misma energía.
Consejos para chatear
San Pedro de Macorís tiene el carácter cálido y orgulloso de la ciudad caribeña que sabe lo que tiene. Si preguntas sobre béisbol, sobre los cocolos o sobre la historia azucarera, la respuesta viene cargada de identidad local. Si eres sampedreño o estás en la diáspora, el chat es el lugar donde reencontrarse con el sonido y el humor de la ciudad. No compartas datos personales con desconocidos.