El Rastro: el mercado más viejo de Madrid
El Rastro de Madrid —el mercado callejero que cada domingo desde el siglo XV llena las calles de la Ribera de Curtidores, el Cascorro y sus adyacentes con miles de puestos de antigüedades, ropa usada, discos de vinilo, libros viejos, herramientas y objetos de toda clase— es la institución popular más antigua y más viva de Madrid. El nombre «Rastro» viene del reguero de sangre (el «rastro») que dejaban los animales que se sacrificaban en los mataderos de la zona y cuyos productos se vendían en el mercado desde la Edad Media.
El Rastro de hoy —con sus 3.500 puestos en las calles empedradas del barrio de Embajadores, en la frontera entre Latina y el Rastro propiamente dicho— tiene la mezcla de lo auténtico y lo turístico que tienen todos los mercados históricos de las grandes ciudades europeas: entre los puestos de baratijas para turistas hay coleccionistas que llevan décadas buscando el disco de jazz que completa la colección, los anticuarios de la Ribera de Curtidores con sus tiendas que abren ese único día de la semana, y los madrileños que van al Rastro como rito social más que como mercado, para tomar el vermut de después en las tascas del barrio.
La Virgen de la Paloma: las fiestas más castizas
Las Fiestas de la Virgen de la Paloma —celebradas cada 15 de agosto en la calle de la Paloma y sus aledaños del barrio de Latina— son las fiestas más castizas de Madrid: los chulapos y chulas con sus trajes de goyesca, los organillos y los chotis que suenan en los puestos de agua de cebada, la procesión de la Virgen que sale de la Capilla de la Paloma con la devoción del barrio popular madrileño que no ha cambiado en 200 años. Madrid tiene fiestas más grandes y más turísticas, pero ninguna que tenga la autenticidad castiza de la Paloma, donde el barrio se viste de fiesta para sí mismo y no para los turistas.
La comunidad latinoamericana en Latina
El distrito de Latina tiene una de las mayores concentraciones de población latinoamericana de Madrid: ecuatorianos, peruanos, bolivianos, colombianos y dominicanos que llegaron en la oleada migratoria de finales de los años noventa y principios de los dos mil se instalaron en Latina y en el distrito vecino de Carabanchel, atraídos por los pisos más baratos y la cercanía con el centro por Metro (Líneas 5 y 6).
Los barrios de Puerta del Ángel, Vista Alegre y Oporto tienen locales de comida latinoamericana, tiendas de productos de Ecuador y Perú, locutorios que ahora son tiendas de envío de remesas y centros culturales latinoamericanos. La mezcla de lo castizo madrileño y la diáspora latinoamericana da a Latina una identidad doble que el barrio ha integrado con naturalidad.
Consejos para chatear
Latina tiene el carácter del Madrid castizo con el calor de América Latina: la sala conecta madrileños del distrito con latinoamericanos en Madrid y con hispanohablantes del mundo que tienen curiosidad por el Madrid más auténtico. No compartas datos personales con desconocidos.