Qué hay en la sala de Portoviejo
El chat de Portoviejo junta a gente de una ciudad que tiene mucho de qué hablar. Con sus 321.800 habitantes, Portoviejo es la capital administrativa de Manabí y el centro de gravedad de una provincia que los ecuatorianos reconocen al instante por su acento cantado, su cocina y ese carácter que aquí llaman “manabita” sin ningún reparo. En la sala aparece de todo: universitarios de la UTM y la ULEAM que buscan compañeros o simplemente matar el rato, personas que trabajan en el comercio del centro, gente de los barrios y una buena parte que vive fuera de la ciudad pero sigue conectada a su tierra.
La conversación tiene el tono que uno esperaría de los costeños más bullangueros del Ecuador: directos, hospitalarios y capaces de convertir cualquier tema en motivo de broma o debate. El fútbol nacional aparece, pero también la novela de la ciudad —quién construyó qué, cómo va la obra nueva, cómo quedó el Bulevar de los Cucuyos— y los planes de fin de semana, que en Portoviejo suelen terminar en algún sitio donde sirvan un buen seco de pato o un caldo de bola como Dios manda.
La ciudad que se reconstruyó más moderna
El 16 de abril de 2016, a las 18:58, un sismo de 7,8 grados sacudió la costa ecuatoriana y Portoviejo recibió uno de los golpes más duros. El centro histórico quedó devastado. Murieron más de 250 personas solo en la provincia de Manabí. Fue una tragedia que la ciudad lleva marcada en la memoria colectiva y que aparece en el chat cuando alguien pregunta por el antes y el después.
Lo que no esperaban quienes no conocen a los manabitas es lo que vino después: en lugar de resignarse, Portoviejo aprovechó la reconstrucción para rediseñar su corazón. El Bulevar de los Cucuyos —llamado así por el escarabajo luminoso símbolo de la región— nació como el eje peatonal del nuevo centro: árboles, murales, espacios abiertos y una arquitectura que ya no tiene nada que ver con el montón de concreto viejo que se cayó. La ciudad salió del terremoto más verde, más moderna y con más ganas de presumir de lo suyo. En la sala se nota esa energía: los portovejenses hablan de su ciudad con un orgullo que mezcla la herida con el empuje.
El café y la gastronomía: identidad manabita
Si hay algo que los manabitas defienden con uñas y dientes es su cocina. Y con razón: la gastronomía de Manabí está en el podio de las mejores de Ecuador, y en la sala del chat se menciona con la frecuencia que solo tienen las cosas que te importan de verdad.
El plátano verde es la columna vertebral de todo. El bolón de verde para el desayuno, el corviche —esa bolita de verde rellena de mariscos— como snack, el tapao de pescado para la comida fuerte y el caldo de bola como plato de fiesta: una enorme esfera de verde cocido rellena de puerco que pesa como un ladrillo y sabe a domingo. El seco de pato es el orgullo de las madres manabitas; la sopa de mariscos con plátano, el almuerzo del mar. Y el encebollado —que el resto del Ecuador adoptó como sopa nacional— tiene en Manabí una versión especialmente sabrosa.
El café merece capítulo aparte. Manabí produce café arábigo de altura en las zonas altas de la provincia —Calceta, Chone, Flavio Alfaro— con denominación de origen reconocida y un perfil de taza que los catadores internacionales han empezado a valorar. En el chat, cuando alguien de Quito pregunta por el café ecuatoriano, los manabitas no tardan ni tres segundos en defender el suyo.
Y luego está el viche: el destilado artesanal de caña de azúcar de la costa manabita. No es el aguardiente de la sierra ni el licor industrial. Es el símbolo líquido de la identidad costeña de Manabí, la bebida que sale en las fiestas, los rodeos montubios y cualquier reunión que se precie.
Cómo sacarle partido al chat de Portoviejo
La sala de Portoviejo tiene 3.161 visitas y 41 votos de gente que ha pasado por aquí y ha encontrado algo útil. Las horas de más movimiento son las tardes y las noches, con pico los fines de semana. Si entras a media tarde un viernes o sábado, lo normal es encontrar varias conversaciones abiertas a la vez.
Para romper el hielo, lo más fácil es ir con algo concreto: pregunta por un sitio donde comer bien en el centro, qué onda con el ambiente del Bulevar o cómo están las playas de Manta este fin de semana, y la sala responde. Los manabitas son de los costeños más hospitalarios del Ecuador: un saludo sincero basta para que te traten como si te conocieran de toda la vida. No compartas datos personales con quienes acabas de conocer, y si quedas en encontrarte con alguien, elige un lugar concurrido y público. Con eso, el chat de Portoviejo es una buena puerta de entrada a la provincia más orgullosa de la costa ecuatoriana.