La capital mineira de los botecos y el fútbol
Belo Horizonte fue construida ex novo entre 1894 y 1897, cuando el Estado de Minas Gerais decidió trasladar su capital de Ouro Preto —demasiado pequeña para las ambiciones de la nueva república— a una ciudad planificada en el planalto mineiro. El urbanista Aarão Reis diseñó BH con un trazado de avenidas diagonales sobre cuadrícula, parques y bulevares inspirados en Haussmann y en Washington, D.C., que dan al centro histórico de la ciudad su carácter ordenado y austero.
Los mineiros —los habitantes del estado de Minas Gerais— tienen fama en Brasil de ser desconfiados, reservados con los extraños y extraordinariamente hospitalarios con quienes conocen. El dicho «mineiro só abre o coração no segundo encontro» (el mineiro solo abre el corazón en el segundo encuentro) captura esa cualidad: la confianza se gana con el tiempo, y una vez ganada, la hospitalidad mineira no tiene límites. El boteco —el bar de barrio con petiscos (tapas brasileñas), chopp bem gelado (cerveza de barril bien fría) y mesa con silla de plástico en la vereda— es el espacio donde esa hospitalidad se ejerce y el chat de BH reproduc ese ambiente de conversa tranquila y opiniones directas.
El fútbol: el Galo y la Raposa
El clásico entre Atlético Mineiro («el Galo», la gallina) y Cruzeiro («la Raposa», la zorra) es una de las rivalidades más intensas del fútbol brasileño, capaz de dividir familias y hacer difícil cualquier conversación el lunes después de un clásico. El Atlético Mineiro —campeón de la Libertadores en 2013 con el famoso «Milagre de El Nacional» contra la Corinthians— tiene su tradición de la Massa y el Galo Doido. El Cruzeiro —cuatro veces campeón de Brasil, dos veces de la Libertadores— tiene su historia de títulos y también su reciente descenso a la segunda división que los cruzeirenses todavía están procesando.
El Mineirão —el Estádio Governador Magalhães Pinto, reformado para el Mundial 2014— es el escenario de esa rivalidad y también el lugar donde ocurrió el acontecimiento más traumático del fútbol brasileño del siglo XXI: la semifinal del 8 de julio de 2014, cuando Alemania derrotó a Brasil 7-1 en el propio Mineirão con un Brasil que nunca se recuperó emocionalmente del partido. El «Mineirazo» —nombre que los brasileños le dieron en referencia al Maracanazo de 1950— es una herida que el chat de BH re-abre con el humor doloroso que solo dan las tragedias compartidas.
La gastronomía mineira
Minas Gerais tiene la gastronomía regional más valorada de Brasil. El estado que produjo el quejo minas (el queso blanco que se come con goiabada como sobremesa), el pão de queijo (el bollito de almidón de mandioca con queso que es el desayuno brasileño por excelencia), el feijão tropeiro (frijoles con farinha de mandioca, bacon, huevo y couve), el tutu à mineira (frijoles aplastados con farinha), el frango ao molho pardo (pollo en salsa de sangre) y el lombo com tutu tiene en BH su capital culinaria.
Los botecos de BH son únicos: la cultura del petisco —la tapa mineira que llega junto con el chopp antes de pedir nada— hace del bar mineiro un lugar de generosidad automática. El tornado de BH, la linguiça acebolada, el bolinho de bacalhau, el torresmo estaladiço son los petiscos que los botecos de la Savassi y del Prado sirven a sus mesas mientras la conversa fluye con el ritmo pausado que caracteriza al mineiro cuando está cómodo.
Circuito do Ouro y el interior histórico
A menos de dos horas de BH, el Circuito do Ouro concentra las ciudades coloniales más importantes de Brasil: Ouro Preto (Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO), Mariana, Tiradentes, São João del Rei y Congonhas, todas fundadas durante el ciclo del oro del siglo XVIII y que conservan su arquitectura barroca colonial casi intacta. Los fins de semana, los belo-horizontinos salen hacia las estradas reais a visitar esas ciudades y a comer frango ao molho pardo en la beira de la estrada.
Consejos para chatear
BH tiene el carácter mineiro: reservado al principio, caluroso con el tiempo, con un humor seco y una opinión firme sobre el Atlético o el Cruzeiro. La sala es buena para preguntas sobre los botecos, los planes de fin de semana en el circuito histórico y las noticias del fútbol mineiro. Não compartilhe dados pessoais com desconhecidos.