La ciudad construida desde cero
Brasilia no existía antes de 1957. Donde hoy está la capital de Brasil había cerrado —la sabana tropical del planalto central brasileiro— y la ciudad entera fue construida en 41 meses sobre ese vacío por orden del presidente Juscelino Kubitschek, cuya campaña presidencial prometió «50 anos en 5» y que cumplió con creces al inaugurar la nueva capital el 21 de abril de 1960.
El proyecto urbanístico fue de Lúcio Costa, ganador del concurso internacional con un plan en forma de avión (o pájaro) visto desde el aire: el «Eixo Monumental» como el cuerpo, con el Congresso Nacional en la punta este y la Rodoviária Federal en el centro; y el «Eixo Rodoviário» como las alas, con las superquadras residenciales numeradas que dan a Brasilia su carácter de ciudad donde cada dirección es un código (SQS 308 Bloco A, por ejemplo) y donde los taxistas necesitan GPS hasta después de décadas de práctica.
La arquitectura fue de Oscar Niemeyer, el discípulo brasileño de Le Corbusier que aquí tuvo libertad total para crear: el Palácio do Planalto con sus columnas curvas y blancas, el Congresso Nacional con los cuencos gemelos del Senado y la Câmara invertidos sobre el cilindro central, la Catedral Metropolitana con sus dieciséis columnas de hormigón que se abren como manos al cielo, y el Palácio da Alvorada —la residencia presidencial junto al Lago Paranoá— son obras de la arquitectura del siglo XX que figuran en todos los libros de historia del diseño.
La ciudad del poder y la burocracia
Brasilia es donde Brasil se gobierna. La Praça dos Três Poderes —con el Congresso Nacional, el Palácio do Planalto (ejecutivo) y el Supremo Tribunal Federal (judicial) formando un triángulo perfecto— es el escenario donde se juega la política brasileña: los escándalos del mensalão, el juicio político de Dilma Rousseff, el gobierno de Lula y los manifestantes del 8 de enero de 2023 que invadieron los tres edificios.
El Ministério y los órganos federales concentran cientos de miles de funcionarios públicos —concurseiros, los que estudiaron para el concurso público y consiguieron plaza— que dan a Brasilia su carácter de ciudad con empleo estable, salarios por encima de la media nacional y una calidad de vida que contrasta con las cidades-satélite que rodean el Plano Piloto. Las cidades-satélite de Brasilia —Ceilândia, Taguatinga, Samambaia— tienen millones de habitantes que trabajan en el Plano Piloto o tienen sus propias economías pero que en la lógica del poder federal son menos visibles.
El Lago Paranoá y la vida al aire libre
El Lago Paranoá —el lago artificial de 40 km² creado cuando se represó el río Paranoá para darle agua a la nueva capital— es el pulmón recreativo de Brasilia: veleros, motos acuáticas, clubs náuticos, restaurantes de beira-lago y el Pontão do Lago Sul donde los brasilienses van a tomar cervezas heladas al atardecer mirando el agua iluminada por el sol del cerrado.
El cerrado —la sabana tropical brasileña que rodea Brasilia— tiene en el Parque Nacional de Brasilia («Água Mineral») el pulmón verde donde los brasilienses van los fines de semana a nadar en las piscinas naturales de agua que brota del cerrado. La temperatura de Brasilia es extrema: muy seco en invierno (el «seco do Cerrado» de mayo a septiembre, con humedad relativa que puede bajar al 10%) y lluvioso en verano, con tormentas que llegan de la tarde a la noche.
La gastronomía del Planalto
Brasilia no tiene una gastronomía propia —fue construida en menos de cinco años con trabajadores de todo Brasil— pero tiene la concentración de restaurantes más diversa del país: cuisines de todos los estados brasileños, japoneses, árabe, italiano y los modernos restaurantes del Lago Sul. El frango com quiabo (pollo con quiabo, del Minas Gerais), el pequi com arroz (el fruto típico del cerrado, de gusto único) y la carne de sol nordestina con baião de dois son los sabores que más se asocian con el planalto central.
Consejos para chatear
Brasilia tiene el carácter de la ciudad de funcionarios: ordenada, con horarios, dada a los debates políticos y al análisis de coyuntura. El chat refleja eso: conversaciones sobre política federal, concursos públicos, el mercado inmobiliario y los planes del fin de semana en el Lago Paranoá. Si eres de Brasilia o de las satélites, el chat conecta con toda la comunidad del DF. Não compartilhe dados pessoais com desconhecidos.