La locomotora de América del Sur
São Paulo no es fácil de definir porque es demasiado grande, demasiado diversa y demasiado en movimiento para caber en una descripción. Es la ciudad con más inmigración italiana, japonesa, libanesa, española y de otras 70 nacionalidades de toda América del Sur; el mayor centro financiero del hemisferio sur; la ciudad con más helicópteros privados per cápita del mundo (por el tráfico que hace inviable el coche); la capital gastronómica de América Latina con más de 12.000 pizzerías (la mayor concentración mundial fuera de Italia); y el motor económico que produce más del 10% del PIB de Brasil.
Los paulistanos tienen fama de trabajadores y ajetreados —el estereotipo del «paulistano não tem tempo» (el paulistano no tiene tiempo)— y hay verdad en ello: São Paulo funciona con una intensidad de capital global que pocas ciudades latinoamericanas igualan. Pero esa intensidad también produce la mejor escena cultural de América del Sur: el Museu de Arte de São Paulo (MASP) con su colección europea incomparable, la Pinacoteca do Estado, el Instituto Moreira Salles, decenas de teatros en la Avenida Paulista y una agenda cultural que hace que cualquier semana haya más cosas que ver de las que el tiempo permite.
Los barrios: de la Avenida Paulista a la Liberdade
La Avenida Paulista es el eje simbólico y económico de la ciudad: cinco kilómetros de torres corporativas, bancos, museos y el Masp en su centro que los domingos se convierte en feria de artesanía, activismo y ciclismo. La Vila Madalena —el barrio de los artistas, los bares con música en vivo y el grafiti famoso del Beco do Batman— tiene el ambiente de la ciudad intelectual y bohemia que compite con Berlín y Brooklyn para los viajeros jóvenes.
La Liberdade —el barrio japonés de São Paulo, el mayor asentamiento japonés fuera de Japón— tiene sus restaurantes de ramen auténtico, sus tiendas de manga y anime, sus bancos y supermercados japoneses y su festival anual que celebra la cultura japonesa con la misma seriedad que en Tokio. São Paulo tiene la mayor diáspora japonesa del mundo fuera de Japón: 1,5 millones de descendientes de japoneses que llegaron entre 1908 y los años cincuenta para trabajar en las fazendas de café y se quedaron a construir Brasil.
Fútbol: la guerra de los cuatro grandes
São Paulo tiene cuatro grandes equipos en la Serie A del Campeonato Brasileiro: Corinthians, Palmeiras, São Paulo FC y Santos. La rivalidad entre ellos —y especialmente el clásico Corinthians-Palmeiras, conocido como el Derby Paulistano, el clásico de los pobres contra los ricos, la periferia contra el Parque Agênor— es una de las más intensas del fútbol sudamericano.
El Corinthians juega en el Neo Química Arena (Itaquerão), construido para el Mundial 2014, en el extremo este de la ciudad, en la periferia obrera que es el alma histórica del club. El Palmeiras juega en el Allianz Parque, en Perdizes, patrocinado por una empresa suiza en un contraste que refleja perfectamente la dualidad paulistana. El fútbol en São Paulo no es solo deporte: es identidad de clase, de barrio, de familia.
La gastronomía: doce mil pizzerías y más
La pizza paulistana es diferente. El rodízio de pizza —todos los sabores que quieras por un precio fijo, con los meseros circulando con bandejas calientes y sin parar hasta que el cliente da vuelta a la chapa de «sim» a «não»— es una institución: festivo, democrático, absolutamente local. Los sabores de la pizza paulistana incluyen combinaciones con catupiry (el queso cremoso brasileño), camarão, palmito y Brigadeiro (la trufa de chocolate brasileña) que en Italia serían consideradas herejías pero en São Paulo son clásicos de décadas.
La comida paulistana también tiene el açaí en bols enormes con granola y fruta, el pastel de feira (la empanadilla frita de las ferias de barrio), el caldo de cana (el jugo de caña de azúcar con limón y jengibre), el virado à paulista (frijoles, couve, farofa, huevo frito, banana frita y bistec que es el plato regional) y los restaurantes por kilo —donde el cliente se sirve lo que quiere y paga por peso— que son la solución gastronómica más democrática del mundo.
Consejos para chatear
El chat de São Paulo es muy activo y en portugués, aunque hay usuarios que hablan en español. Si eres brasileño, la sala conecta con paulistanos de todos los barrios y de toda la diáspora. Si eres hispanohablante interesado en Brasil, los paulistanos son abiertos y hospitalarios. La conversación mezcla fútbol, gastronomía, trabajo y la vida en la mayor ciudad de América. No compartas dados pessoais com desconhecidos.